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Cultiva.me | Cultiva tu marihuana!!    
 

Semillas de cannabis

Las semillas de “mariguana” más apropiadas para la germinación son las maduras, que son duras y de color marrón claro a oscuro, con puntos, motas o rayas. Éstas son las que presentan un mayor índice de germinación. Por el contrario, las semillas blandas, pálidas o verdes suelen ser inmaduras y se debería evitar su uso, para no malgastar recursos en ellas. Las semillas de marihuana deben conservarse en un lugar fresco, oscuro y seco. Los refrigeradores son aconsejados si son del tipo de enfriamiento por aire, y no se condensa la humedad en su interior. En estos se pueden guardar las semillas, en una bolsa de plástico y preferentemene al vacío.

Las semillas inmaduras germinan poco y, cuando lo hacen, producen normalmente plantas de marihuana enfermizas y poco resistentes. Con las semillas maduras frescas y secas de menos de un año, por el contrario, brotan rápidamente y dan lugar a plantas de maría sanas y robustas.

Las semillas que tienen más de un año, suelen tener menor capacidad para germinan, y el periodo hasta que brotan se alarga.

 
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Germinación de las semillas de marihuana

Hablaremos de la germinación de las semillas de marihuana. Realmente es muy fácil hacerlas germinar. Es una planta “agradecida”. Y muy fuerte. Trataremos de las condiciones necesarias para lograr que germinen, y explicaremos por pasos como conseguirlo. ¡Feliz cultivo!

Las semillas de marihuana sólo necesitan agua, calor, aire y ausencia de luz para germinar. La temperatura recomendada debe encontrarse entre Leer más »

¡Vota por la legalización de la marihuana!

La Unión Europea ha creado una web donde todos los ciudadanos europeos podemos opinar y sugerir ideas. El objetivo es el de crear un sitio de encuentro donde los ciudadanos de los 27 países miembros puedan plasmar sus inquietudes y discutir confrontando opiniones.

La intención es que sirva de referente para conocer las preocupaciones y anhelos de los ciudadanos que forman la Unión Europea.

“Las Consultas Europeas a la Ciudadanía son el primer debate paneuropeo en el que participan ciudadanos de 27 Estados miembro para debatir el futuro de la Unión Europea, superando las fronteras geográficas y linguísticas.”

¿Y porqué hablo yo de esto?

Porque hay una propuesta EXCELENTE en español por parte de un compañero de Madrid. Se puede votar su proposición de Legalización de las drogas blandas. ¡Yo ya lo he hecho!

No dejes pasar esta oportunidad de poder expresarte. ¡No sea que te arrepientas!

Como obtener dos cosechas de cannabis en una

Existen prácticas que optan por no cortar la planta de marihuana entera en el momento de cosechar, si no que dejan ramas suficientes para que la planta sobreviva y pueda volver a crecer y a dar fruto. De esta forma podemos obtener dos cosechas de la misma planta de cannabis, que agradeceremos enormemente si la planta ha demostrado una buena genética.

Para lograr tener una plantación de este tipo, tendremos que montar invernaderos o realizar la primera cosecha en interior, normalmente de otoño a primavera. En pocos lugares se tiene un invierno tan cálido que permita que las plantas se desarrollen normalmente en exterior, y que no sufran estrés por las temperaturas. Además, tanto si realizamos la germinación en otoño como si es en esta época cuando hacemos la primera cosecha,  es muy probable que las plantas necesiten un aporte de luz extra para evitar que florezcan demasiado pronto, antes de alcanzar una altura que haga que todo el esfuerzo haya merecido la pena.

A la hora de cosechar, si queremos seguir este método, deberemos dejar las ramas más bajas y recoger como máximo el 75% de ramas y cogollos totales. Estas ramas y cogollos que recolectaremos serán las de la parte media y superior. Después podremos hacer que la planta vuelva a crecer cambiando las condiciones de luz.

Hablando de las condiciones lumínicas, lo ideal es que las plantas reciban unas 18 horas de luz en total, sumadas las horas de sol (si se realiza el cultivo en exterior) junto con las de luz artificial. Nosotros aconsejamos bombillas de alta presión de sodio, por su alta capacidad en lúmenes y su más que probado rendimiento y resutados. Los periodos en los que tenemos que aplicar esta regla de horas de luz serán en los periodos de crecimiento de las plantas. Es decir, tras plantar y tras realizar la primera cosecha. Cuando queramos recolectar, suprimiremos el aporte de luz artificial, e incluso nos ayudaremos de algún tipo de material opaco para limitar las horas de luz a 12 en exterior (cartones o plásticos que podamos poner y retirar fácilmente nos ayudarán en esta tares).

Lo más llamativo de este método es que las partes bajas de la planta cogollan cobre los cogollos formados en la primera cosecha. Es impresionante el tamaño de los cogollos que pueden llegar a desarrollarse, ya que de los cogollos viejos crecen multitud de pequeñas ramitas que tirarán flor y se convertirán en nuevos cogollos que formarán en conjunto racimos de flores de marihuana prietas y frondosas y repletas de resina.

 

 

flor de jack herer plantas pequeas en un jadrín privado

 

Generar CO2 con bicarbonato y vinagre

Las plantas de marihuana requieren CO2 para crecer y desarrollarse. El CO2 es un gas incoloro e inodoro que se encuentra en la atmósfera junto con otros gases como el oxígeno y el nitrógeno. En ocasiones, la falta de CO2 puede ser letal para nuestras plantas. Y por lo general, se consiguen acelerar las cosechas favoreciendo el crecimiento mediante la adición de CO2 a los cultivos. En este post os vamos a enseñar un sencillo truco para aumentar los niveles de CO2 en el cultivo de interior.

Las plantas de marihuana admiten mayores cantidades de CO2 que las que existen en el aire que respiramos. Según los cultivadores profesionales, el cannabis tolera y aprovecha niveles de 0,13% o 0,15% en el aire que las rodea. Y el la atmósfera la concentración es bastante menor, de un 0,03% y 0,04%. Dicho en partes por millón, unas 200 a 300 ppm, frente a las 1300 o 1500ppm de lo que en realidad admite la marijuana. Por lo tanto podemos aportar nosotros un extra de CO2 para lograr que las plantas crezcan más rápido. Hasta dos o tres veces más rápido, si todos los demás elementos como nutrientes y luz son administrados correctamente. Los cultivadores experimentados y los profesionales añaden CO2 a sus cultivos, llegando a obtener incluso mejores resultados que en exterior, y hasta seis cosechas al año.

Seremos precavidos con el cuidado del cannabis cuando aportemos CO2 adicional, porque las plantas desarrollarán más hojas y por lo tanto consumirán más agua y nutrientes de lo que lo hacen normalmente. Un aumento de la temperatura por encima de los 25ºC ayudará a las plantas a mantener un metabolismo alto. La temperatura aconsejada se situaría en torno a los 29ºC.

Una forma barata y sencilla de generar CO2 para una sala pequeña es la de usar bicarbonato y vinagre, que se pueden obtener fácilmente de un supermercado. El bicarbonato suele usarse para ayudar a digerir comidas pesadas. Lo que tenemos que hacer es preparar un recipiente donde pongamos el bicarbonato. Un pequeña bandeja puede servir. Después, llenamos una botella con vinagre, la tapamos con su correspondiente tapón, y le hacemos un agujero a este para que la botella gotee al colocarla boca abajo. Y esto es justo lo que debemos hacer, colocar la botella boca abajo encima del recipiente para que el vinagre vaya cayendo sobre el bicarbonato. El vinagre contiene ácido acético disuelto, que reacciona con el bicarbonato y desprende dióxido de carbono (CO2). Como resultado se obtiene una sal, que queda disuelta en agua que también se produce, y el CO2. Os dejo (no os asustéis), la reacción química que se produce con la nomenclatura correcta (usando bicarbonato de sodio):

NaHCO3 + HAc   —>   NaAc + CO2 + H2O

El inconveniente de este método es que no controlamos la cantidad de CO2 que producimos. No sería un método adecuado para realizar un cultivo profesional, pero conociendo que las plantas van a agradecer este aporte extra de CO2, mejor esto que nada. Lo que tenemos que evitar es producir demasiado gas, porque sería igualmente perjudicial para las plantas. Así que una buena técnica es alternar la generación de CO2 con un periodo de ventilación del cuarto. De este modo nos aseguramos que la estancia no alcance niveles perjudiciales de CO2.

 Os dejo un video para que veáis la reacción. ¡Pero recordad que hay que hacerla gotita a gotita! No me hagáis el bestia…

 

Qué no hay que hacer al cultivar marihuana

Los cultivadores noveles suelen cometer muchos errores en los primeros cultivos de marihuana. Esto se une a la dificultad de realizar un diagnóstico adecuado en las primeras cosechas. No se conocen los síntomas de las enfermedades o las plagas, y se pueden confundir, no realizando el tratamiendo correcto en el momento adecuado. Además, se desconocen los malos hábitos y se cometen fallos que mermarán la producción de nuestras plantas.

En los comienzos, por desconocimiento, es habitual creer que basta con plantas las semillas, y que las plantas crecerán sólas mientras les demos agua. Y además de esto esperamos que nuestra cosecha sea abundante y de buena calidad, superando en todos los aspectos a las de nuestros amigos o conocidos. Mucha suerte tenemos que tener si conseguimos finalmente unos buenos resultados si no hacemos nada más que esto. Otras veces sí se conoce que a las plantas hay que ayudarlas con fertilizantes, y que hay que vigilar por si aparece alguna plaga, pero se realizan algunas acciones o se descuida algún elemento que provoca que no aprovechemos todo el potencial de nuestras plantas e incluso las pongamos en peligro.  A continuación voy a explicar algunos, de los principales errores que se comente cuando uno es principiante en el cultivo de cannabis. Y a veces no tan principiante…

Uno de los problemas que se dan por descuido en el cultivo de interior es el de la falta de una correcta ventilación. Las plantas necesitan gran cantidad de CO2 para desarrollarse, y si no tenemos un buen sistema de ventilación en interior, su crecimiento se verá mermado y tendremos unas plantas con mayor facilidad a enfermar y ser atacadas por insectos. Debemos procuparnos por tener un buen sistema de ventilación. Lo podemos conseguir por medio de ventiladores enfocados hacia las plantas a cierta distancia, o con sistema más complejos compuestos por tubos, filtros y removedores de aire.

Otro de los problemas es una temperatura inadecuada. Las plantas de cannabis soportan temperaturas entre 10y 40 ºC. Pero esto no quiere decir que se desarrollen correctamente cerca de los valores límite. Por el contrario, su crecimiento se puede detener y se pueden provocar daños irreversibles en las hojas. Por encima de 40 ºC comienza un proceso de destrucción de proteínas fabricadas en las hojas haciéndolas inservibles. Además, se aumenta la cantidad de agua que la planta tiene que evaporar para disminuir el calor, haciendo que consuma muchos más recursos y energía en esta tarea, que puede suponer más del 70% del total de energía que consume la planta. Por debajo de 10 ºC el crecimiento se detiene, y la planta entra en un estado de latencia. Por debajo de 0 ºC durante un periodo continuado, la planta muere. La temperatura ideal del aire para un correcto desarrollo está en torno a 25 ºC.

La cantidad de agua que aportamos a la planta también puede convertirse en un problema. Todo el mundo sabe que poca cantidad de agua hará que la planta tenga un aspecto raquítico y pueda llegar a secarse. Pero mucha cantidad puede tener los mismos efectos catastróficos para la plantación. Se pueden ahogar las raíces al disminuir el aire que hay atrapado en la tierra si se riega demasiado. La tierra queda empapada y las raíces no pueden "respirar". Podemos conseguir con una tierra demasiado húmeda por mucho tiempo que aparezcan mohos que puedan llegar a pudrir las raíces de la planta.

Las quemaduras en las hojas pueden ser muy peligrosas. Si regamos o si se forman gotitas de agua en las hojas y las plantas se encuentra bajo el sol o bajo los potentes focos de un cultivo de interior, los rayos de luz que atraviesan este agua puede quemar la superficie de las hojas. Las pequeñas gotas sobre las hojas actúan como una lupa, concentrando los rayos de luz en un punto, dañando la superficie que la planta utiliza para producir clorofila. Debemos ser muy cuidadosos con no mojar las hojas cuando las plantas estén a pena luz, porque esto daños en las hojas son irreversibles.

Hablando de la luz, la falta de la misma es otro de los problemas que podemos tener. En exterior, debemos plantar las semillas teniendo en cuenta que en plena fase de crecimiento los días sean los más largos del año, para recoger cuando la noche se alargue y la planta termine la floración. En los meses donde las noches con más largas que los días, en invierno, las horas de luz pueden no ser suficientes y puede provocar que las plantas crezcan muy poco y tengan una floración anticipada. En interior, un alumbrado insuficiente nos dará plantas pequeñas y que incluso detengan su ritmo de crecimiento.

La humedad ambiental también puede ser un inconveniente si no es la adecuada. Poca humedad hará que la tierra se seque antes, tengamos que regar más a menudo, y que la planta gaste mucha energía evaporando más agua. Una humedad excesiva en ocasiones es buena para combatir plagas, pero también es excelente para que los hongos y mohos crezcan y se extiendan a sus anchas. Los mohos adoran la humedad. En la planta eligen sobre todo los cogollos bien formados porque almacenan gran cantidad de humedad en su interior, las raíces provocando el conocido mal del vivero, y las hojas.

Estos son problemas comunes que se convierten en habituales en cultivos de principiantes. Al principio y dependiendo del lugar en que plantemos, se puede hacer más o menos complicado evitar estos problemas. Siempre pedir consejo a cultivadores más experimentados, y huid de los consejos populares porque muchos suelen estar equivocados. Estad atentos a vuestros ejemplares, porque cuando los síntomas se hacen visibles, la planta ya ha sufrido cierto estrés y podemos tardar días en recuperarlas. Y varios días significan mucho tiempo en la vida de nuestras plantas.

 

montaje de cultivo de interior con un simple ventilador planta protegida de la climatología exterior

 

Como detectar los ácaros y la araña roja

En nuestro cultivos, bien sea de exterior o interior, siempre tenemos el riesgo de sufrir plagas de araña roja. La araña roja es en realidad un ácaro que se encuentra en climas cálidos y suaves. En el caso de España la araña roja prolifera a sus anchas en la zona mediterránea y en el sur. El calor es su aliado, por lo que en climas cálidos debemos ser estar especialmente alerta. Estas características son comunes a los ácaros de este tipo, ¡así que atentos!

Uno de los primeros síntomas de que nuestras plantas están siendo atacadas por los ácaros, son unos pequeños y marcados puntos amarillos o blancos en las hojas. Los thrips también producen unas picaduras similares, pero en el caso de los ácaros el color de las marcas le dan a las hojas un aspecto de desgaste característico. La hojas acaban amarilleando, excepto los nervios, ocasionando daños para los que no hay marcha atrás.

Los ácaros se alimentan de las células de las hojas. Lo que provocan es que mermen los nutrientes y se reduzca la cosecha al tener que estar la planta luchando contra la plaga e intentando regenerarse, mientras que la superficie para realizar la fotosíntesis disminuye debido a los daños irreversibles que ocasionan en las hojas.

No los encontraremos normalmente en el tallo ni en las ramas, si no que suelen estar en el envés de las hojas. Una forma sencilla de detectarlos es dándole la vuelta a las hojas y fijándonos en todos aquellos puntos que tengan un color diferente al de la planta, aunque parezcan motas de polvo, tierra  o granos de arena. Si tenemos una buena vista, o audándonos de una lupa, podemos ver como se desplazan a lo largo de la parte inferior de la hoja. También podemos observar sus huevos, de color pálido o incluso translúcidos, también de un tamaño diminuto.

Debemos realizar una tarea de inspección a fondo regularmente. Mi consejo es que sea diaria si es posible, sobre todo en cultivo de interior. En interior, al no tener cerca a los depredadores naturales, cualquier plaga se convierte en un problema de alto riesgo. En la inspección hay que mirar siempre la parte inferior de las hojas, problemas en las puntas de las mismas, y color general de la planta. Unas hojas que estén erguidas e incluso empinadas como si tratasen de buscar aún más luz es síntoma inequívoco de que la planta está sana (que no significa que esté libre de ácaros).

Cuando la plaga se torna un mal prácticamente sin remedio, lo sabremos por ver las redes que las arañas forman alrededor de hojas y cogollos. De repente la planta se verá envuelta en estas redes, incrementándose a cada instante la población de ácaros gracias a su prolífica naturaleza y a que cuelgan los huevos de estas redes. Una vez están dispuestas a colonizar otra planta, su táctica suele ser la de juntarse en la punta de una hoja o de un cogollo, para posteriormente lanzar redes y exploradores hacia la planta objetivo. Para que esto llegue a darse, antes se habrán asegurado de haber dominado totalmente la planta. Así que debemos actuar con rapidez, incluso llegando a sacrificar alguno de los ejemplares más afectados si no podemos llegar a controlar la plaga. Para más info podéis leer el post de los insectos chupadores y el de la prevención.

 

 

hoja atacada por araña roja

telas de la araña roja

 

El fary y la mandanga

Entre tanto post serio, me parece que ya tocaba poner algún artículo de cachondeo. Seguro que muchos no habréis visto este gran video del Fary, del que habla de la marihuana como si tal cosa en TVE. La manganda, dice él. Es gracioso de cojones.

Creo que voy a iniciar a partir de hoy una especie de recopilación (iré escribiéndolos de vez en cuando), de posts con los videos y canciones de cantantes y grupos que hablen sobre la marihuana. Estoy recordando ahora mismo otra de los chunguitos

 

 

 

Reflejar la luz

En el cultivo de interior, es de suma importancia que contemos con elementos reflectantes de la luz. Una buena disposición del reflectante de la lámpara, y un buen material reflectante en las paredes del cuarto o del armario de cultivo, pueden legar a proporcionar hasta un 30% más de luz que utilizando la bombilla únicamente. Esto puede hacer que nos decantemos por un foco de menor vataje, con el consiguiente ahorro en la compra y en el consumo de electricidad.

Cada lámpara necesita su pantalla reflectante. En nuestro grow shop de confianza nos pueden asesorar y mostrar los últimos modelos del mercado. Para cultivos esmerados, las lámparas de tipo cooltube son de la que mejor resultado dan, además de permitir extraer el calor de la bombilla por medio de la instalación de extracción. Esto permite que la distancia entre la lámpara y las plantas sea menor minimizando el espacio requerido, que se pueda regular con más comodidad la temperatura del cultivo, y que se aproveche más la luz al poder estar la bombilla más cerca de las plantas.

Se dice que donde más luz se necesita es cuando las plantas están en floración. Una buena iluminación y reflexión de la luz puede permitir doblar la cosecha conseguida. Pero por experiencia, aconsejamos usar mucha luz también en crecimiento. Las plantas se hacen más grandes y robustas si están bien iluminadas. Cuando se trate de esquejes o plántulas, los requerimientos de luz serán menores.

Debemos tener en cuenta el color del material de la pantalla reflectante de la lámpara. El blanco es un color muy utilizado, y si es pintura, es fácil de limpiar. Pero puede crear puntos calientes de luz, así que debemos vigilar que ninguna de las hojas de las plantas muestre señales de que recibe demasiado calor. Se nota porque las puntas aparecen como si estuviesen quemadas por sobrefertilización. Las superficies acristaladas y muy pulidas pueden hacer que la luz no se refleje de manera uniforme. También tienen problemas por crear puntos calientes de luz. La textura de la superficie también afecta a la reflexión de la luz. Las de textura amartillada, con los hoyuelos pequeños o grandes, provocan que la luz tenga una muy buena reflexión y ofrecen además mayor superficie reflactante. Las de espejo fino o espejo deslustrado también son recomendables, aunque pueden dar los comentados problemas de puntos calientes justo debajo del foco.

 

cooltube sobre plántulas cooltube con montaje de extracción de calor

 

Fotoperiodo

El fotoperiodo es la relación entre horas de luz y de oscuridad que interviene durante la vida de la planta. Cuando se habla del fotoperiodo del cannabis se dan las  horas de luz y de oscuridad diarias (24 horas) que deben recibir las plantas. En crecimiento la planta necesita más horas de luz que de oscuridad, unas 18 de luz, y en floración el número es el mismo: 12 horas cada uno. Este parámetro se puede controlar al 100% en los cultivos de interior. En exterior, únicamente se pueden simular periodos de luz de 12 horas si las horas de luz diarias son mayores que este número, cubriendo las plantas por completo con plásticos o cartón para que no reciban más luz. Será de primavera a otoño, y cuando el tamaño de nuestras plantas nos lo permitan, cuando podemos taparlas para inducir la floración en exterior.

La variedad rudelaris es la única que no depende del fotoperiodo para florecer, puesto que los ejemplares de esta variedad se guían por el tiempo que lleva creciendo la planta para comenzar a producir los cogollos. Si probamos con semillas que están crucadas con plantas rudelaris, como pueden ser las White Dwarf o las Low Rider, en unos dos meses y medio estas pequeñas plantas estarán listas para cosechar.

Las variedades sativa e indica sí se guían por el fotoperiodo para cambiar de fase. Estas variedades cambian de fase de crecimiento a la fase de floración en cuanto las horas de luz diarias bajas hasta 12. Por lo tanto, las plantas tendrán en este momento otras 12 horas de oscuridad. Es muy importante que las horas sean de oscuridad total. Un resquicio por donde se cuela un haz de luz, una farola nocturna cercana a nuestro cultivo, y se puede retrasar e incluso no progresar la floración de la marihuana. Si cortamos esquejes, hay que asegurarse que reciban las horas de luz necesarias porque podrían comenzar a florecer sin haber alcanzado el tamaño deseado. También podemos conocer con antelación el sexo de una planta, si cortamos esquejes y los inducimos a florecer rebajandoles las horas diarias de luz a 12.

En el cultivo de interior, dependiendo de nuestras necesidades y espacio, se cambia el periodo de luz para que las plantas florezcan cuando tienen más de dos meses. Otra referencia que podemos seguir es la de la altura de la planta. Cuando esta alcance el metro, se puede inducir a florecer.

La variedad sativa florece más tarde que la indica. Eso se debe a que las sativas proceden de los trópicos, donde el buen tiempo dura más y el invierno llega más tarde. Por el contrario, las indicas están programadas para florecer antes, para evitar las lluvias y el mal tiempo del invierno de regiones más septemtrionales.

Los cultivadores experimentados prueban siempre variar los parámetros en las cosechas para comprobar si se obtiene más producción. Está comprobado que en floración, bajar las horas de luz por debajo de 12 puede resultar incluso hasta perjudicial para las plantas. Y programar más de 12 horas de luz, alarga el periodo de floración. Pero hay quienes cambian el periodo de 12 a 13 o 14 horas después de tres semanas de haber cambiado el fotoperiodo de crecimiento por el de floración, para conseguir aumentar un poco más la producción a costa de alargar el tiempo hasta que recolecte.

 Una vez las plantas comienzan la floración, este periodo no es irreversible. Se puede hacer que las plantas interrumpan la producción de cogollos y retornen a crecer si variamos y aumentamos las horas de luz que estarían en 12. Cuidado porque esto es lo que puede ocurrir tambien si las 12 horas de oscuridad no son totales, y se enciende la luz (puede ser poque visitemos el cultivo de noche) o se filtra por alguna rendija. La planta tarda unas semanas en cambiar de una fase a otra, por lo que la floración se detiene durante unas dos semanas, para después comenzar a crecer y a producir nuevas hojas y ramas.

Resumiendo, para crecimiento, lo normal es programar 18 horas de luz por 6 de oscuridad. A pesar de que algunos fuerzan a que las plantas reciban 24 horas de luz, parece estar comprobado que el cannabis sólo es capaz de procesar un máximo de 18 horas al día, por lo que la electricidad consumida en las restantes 6 horas se estaría desperdiciando. Y para floración, bajamos las horas de luz hasta 12.

 

armario de cultivo con plantas madre montaje de cooltube por Yervaguena.net en Expocannabis 2008