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Mi experiencia con el cannabis

psiconauta

Mi experiencia personal con el cannabis

Parte I

Mi experiencia personal con el cannabis empieza cuando tomo contacto directo con ella recién a mis 25 años.

Puede decirse que desde entonces hasta ahora, habiendo pasado 15 años, no he dejado de consumirla más que en apenas cortos períodos, cuando, en determinadas fechas del año, suele escasear la hierba en las ciudades donde he estado viviendo.

Mi familia era religiosa, una familia profundamente creyente y cristiana por el tiempo de mi niñez, así que se mencionaba la palabra drogas como una especie de ungüentos de Satanás. Se decía “marihuanero”, además, a los hippies usuarios del cáñamo, con cierto desdén y con el prejuicio de que se trataba de algo peligroso que se administraba la gente sin principios.

Esa idea fue quedando asentada en mi mente aunque con ciertas reservas ya que me caractericé por ser analítico, no termino de cerrar un juicio hasta no evaluarlo en toda su dimensión.

Por eso fue que, ya mayor, discutiendo sobre aspectos filosóficos de la vida, acepté probar el efecto del cannabis cuando tenía algo más de 25 años cumplidos, en una plaza de mi querida ciudad.

Lo que hasta entonces pensaba era que la marihuana fumada degradaría mi conciencia y tal pérdida de mis facultades daría la impresión de estar viviendo en “otro mundo”.

Suponía que al faltar determinados mecanismo de la inteligencia, embotado el cerebro por el humo, el universo cambiaría mostrándose incomprensible en muchos aspectos debido al recorte de las habilidades conceptuales de mi mente alerta.

Así es que con el sólo propósito de comprobar mis suposiciones y demostrar a mi interlocutor, un viejo amigo, de que “opacar” la conciencia con un adormecedor no traería nada nuevo ni aprovechable a mi vida, me presté al experimento.

La propuesta era tentadora, siendo yo un investigador del mundo y del espíritu humano, podría evaluar la experiencia con cáñamo sin temor a no poder recuperar mi estado normal ya que esta era una característica de la experiencia con cannabis: el efecto psíquico permanece durante unas dos horas.

Ahí estaba yo, que jamás fumé tabaco ni cigarrillos, lector de la nueva física, admirador de las filosofías orientales, lector de los pensadores griegos, silencioso admirador de Herman Hesse y de Rampa, sentado en un muro de piedra en una plaza, aspirando humo cannábico con aire “para que surta efecto” mientras esperaba notar la diferencia.
Terminamos uno y pasamos a otro.

– ¿Nada, todavía?
– Nada

Entonces pasaban los minutos y el “porro” se extinguía en un papel entubado, y así aparecía otro que volvíamos a compartir y el diálogo, de repente, se repetía.

– ¿Y?
– Estoy igual.

Era una tarde calma, la ciudad por ahí no se mueve tanto y ese día apenas pasaba alguien de vez en cuando. Los enorme eucaliptos se movía con el viento y la avenida se extendía hacia el oeste buscando el final cerca del gran río.

Fue cuando estábamos fumando el tercero cuando noté el cambio. Me había quedado “extasiado” mirando una zona del paisaje que era, en aquel instante, idéntica a un lugar en el que había vivido hacía mucho tiempo, de niño, a muchos kilómetros de allí.

Comprendí y degusté lo vívida de la remembranza pero el efecto no se detenía.
Cada vez que cambiaba el enfoque mi vista rescataba un recuerdo idéntico, una postal del ayer olvidado. Pasé así de un sitio a otro reviviendo lugares y momento en escaso tiempo. Cada vez que cambiaba de lugar mi visión, enmarcada por los anteojos, aparecía un sitio diferente y ya vivido.

Fue increíble, mágico, un juego con estratos del ayer que parecían irrecuperables. Me apresuré a contarle a mi amigo lo que me estaba ocurriendo y, mientras lo hacía, me movía para los lados, como meciéndome en un vaivén rítmico, como siguiendo un paso de baile.

– Te entiendo, pero… ¿Por qué danzas así? –Me increpó mi amigo.

– Si dejo de hacerlo no podré hablar –Le contesté sin titubeos.

Esa fue la primera vez que probé la fuerza de la tejedora de sueños cuya mano verde y abierta es ya un emblema en la cultura de hombre moderno.

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There are 7 Comments to this article

Bitacoras.com says:
08/31/2010

Información Bitacoras.com…

Valora en Bitacoras.com: Mi experiencia personal con el cannabis Parte I Mi experiencia personal con el cannabis empieza cuando tomo contacto directo con ella recién a mis 25 años. Puede decirse que desde entonces hasta ahora, habiendo pasado 15 aÅ..

quake595 says:
09/24/2010

te pareces a mi un huevo, excepto por lo de silencioso admirador de Herman Hesse y de Rampa. Por lo demas, yo tambien soy lector de la nueva fisica y me encanta aprender (de hecho nunca dejo de hacerlo).
saludos

Joseba Julen Arana Bescós says:
01/24/2011

Cosas de la Maruja…

fumaweedah says:
01/28/2011

Si jamás te habias fumado un petardo,
¿como que tardaste tanto en sentir el efecto?
Al tercero lo empezaste a notar, es curioso, pues una buena maruja con un par o tres tirillos la notas.

Mellert Mariano Hervé says:
02/03/2012

Te pega igual que ami, y lo transcribo de igual manera. Tenes una mente compleja y diversificada, se te hace facil manifestar lo que sentis, pocos lo pueden.
Me gustaria alguna vez compartir una charla, locos o no, pero una charla por chat…

Mellert Mariano Hervé says:
02/03/2012

mellert_gt@hotmail.com o con el face, arriba mi nombre.

Tucanero says:
10/03/2012

solo espero que algun dia la gente ignorante que no nos entiende y recapacite sobre la marihuana, que sepa que no es mala, solo nos eleva…

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