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Semillas autoflorecientes

Las plantas autoflorecientes son aquellas que no dependen del ciclo de luz – oscuridad para comenzar la fase de floración. Por lo tanto, son ideales para plantarlas en invierno y tener una cosecha que nos proporcione un poco de marihuana hasta que hagamos el cultivo serio para recogerlo en otoño. Estas plantas de marihuana no son tan grandes como las variedades de floración por ciclo de luz, así que quizás necesitemos más ejemplares para autoabastecernos.

Estas plantas son resultados de diversos cruces entre variedades índica, sativa y rudelaris. Las de la variedad rudelaris son las auténticas plantas autoflorecientes, y los cruces se utilizan para obtener plantas con más cantidad y mayores cogollos y una resina más potente que las rudelaris puras. Se suelen utilizar variedades tropicales en los cruces para obtener sabores más afrutados y agradables, y mayor cantidad de THC.

En unos 75 días tras su germinación se pueden obtener buenas cosechas para las características de este tipo de plantas. Su tamaño varía entre 30 y 50 centímetros, pero su producción es alta, pudiendo obtener ejemplares que son prácticamenrte un cogollo contínuo. Podemos utilizar el armario de las madres para su cultivo o podemos cultivarlas en exterior si las temperaturas no son excesivamente bajas. Aunque su espectacular resistencia dada su procedencia (del norte de Asia) las hace aguantar climas fríos si la temperatura no baja por la noche del punto de congelación.

Gracias a los avances en productos e investigación genética, este mismo año han salido al mercado semillas feminizadas de variedades autoflorecientes. Tenemos las White Dwarf, las Low Ryder, Low Ryder2 y Automatic AK47. Entre las regulares, además de las anteriores están las Dwarf Mix y las Diesel Ryder.

 

White Dwarf original White Dwarf pequeñas

 

Guía rápida de cultivo de interior

Respondiendo a un comentario de Javi en hormonas de enraizamiento, voy a tratar de explicar de manera muy sencilla todo lo necesario para realizar un cultivo de interior. Esta guía pretende ser una referencia básica para todos aquellos que tienen dudas sobre como montar una plantación dentro de casa. Lo primero es hablar de que aspectos tenemos que cuidar, y que materiales necesitaremos:

Semillas

Lo primero que debemos tener son las semillas de marihuana. Pueden ser semillas compradas, semillas de otras cosechas o semillas que algún amigo nos ha dado. Para empezar, se puede probar con semillas que nos de alguien (tampoco aceptéis cualquier semilla e intentad conocer qué tipo de variedad son). ¿Por qué? Muy fácil. En los primeros cultivos cometeremos muchos errores y aprenderemos qué cosas debemos hacer y cuales no. Así que sería una pena echar a perder o no sacarle el rendimiento suficiente a semillas de calidad que hemos comprado a un alto precio. Si no tenemos la posibilidad de que nos den semillas, o estas no son de calidad, o simplemente queremos un determinado tipo de marihuana, siempre podemos comprar algunas que no sean excesivamente caras. Eso sí, no tengamos reparo después a la hora de desechar ejemplares por su debilidad o porque contraigan alguna enfermedad que pueda poner en peligro al resto.

Medios de cultivo

Las semillas tenemos que ponerlas en algún medio de cultivo para que puedan germinar y terminar siendo unas bonitas plantas de marihuana. Para cultivo de interior, un método que se usa habitualmente es el de la hidroponía. Este consiste en mezclas inorgánicas y carentes de nutrientes, ya que estos se acabarán suministrando en el agua de riego. Este método conlleva mayor complicación que el tradicional de cultivar en medio orgánicos (como el sustrato vegetal que podemos encontrar en cualquier tienda especializada). Por lo que si es vuestro primer cultivo, os aconsejo que empezéis por lo sencillo, y uséis medios orgánicos. Entre ellos podemos encontrar el sustrato vegetal, el humus de lombriz, arena gruesa, lana de roca, abonos orgánicos, etc. Algunos, como el humus de lombriz, es necesario mezclarlos con otros por no tener capacidad para retener agua ni aire.

Contenedores o macetas

 Los mejores contenedores para cultivar marihuana son los que son más altos que anchos. Las raíces del cannabis tienden a crecer hacia abajo más que a los lados. Normalmente la planta se interna en la tierra la misma profundidad que su tamaño fuera de ella. Es por esta razón por la que aconsejo usar contenedores más altos y más estrechos que las típicas macetas que se usan para el resto de plantas. Además así ocuparán menos espacio.

La capacidad de las macetas debe ser de 12 litros como máximo. Hay que pensar que si vamos a cultivar muchas plantas, los contenedores van a ocupar mucho espacio. Para cultivo de exterior se pueden usar contenedores más grandes, pero para interior debemos limitar más el tamaño de estos. Teniendo en cuenta además que deberemos ir moviendo y rotando las macetas para que la planta reciba luz por todos sus lados. Unos contenedores que pesen poco nos ayudarán en esta tarea. Es cierto que las macetas de barro son mejores por su capacidad para transpirar, eliminar el exceso de humedad por sus paredes, y por su característico aislamiento frente a altas temperaturas ambientales. Pero en interior lo aconsejable son macetas de plástico, resistentes pero de poco peso, porque son más manejables y fáciles de manipular.

Las macetas deben tener agujeros de drenaje en el fondo. Y cuantos más mejor, siempre sin que sean demasiados y que puedan producir que el contenedor se pueda romper por abajo. Y sin que faciliten que se escape la tierra por debajo cada vez que se riega. Para evitar esto deberemos poner en el fondo de la maceta arlita o piedras, que faciliten el drenaje, pero que eviten que se pierda tierra por los agujeros.

Luz

Las plantas necesitan mucha luz para su crecimiento y su correcto desarrollo. Y en interior debemos ser nosotros los encargados de proporcionarles la suficiente cantidad de luz para asegurarnos de tener unas cosechas productivas. Existen en el mercado toda una gama de bombillas y reflectantes que podemos comprar para obtener un buen cannabis. Las lámparas de vapor de sodio y las de halogenuros de mercurio son las mejores para desempeñar esta tarea. Las primeras tenían un color anaranjado al principio, y las otras un color más blanco. Pero ahora podemos encontrar de ambos tipos que den un color banco de distintas tonalidades. Hay unas que las denominan cool white por la luz tan característica que emiten.

Sobre la potencia, nosotros recomendamos que tengan como mínimo 400W. Índices menores que este nos van a proporcionar cosechas menos abundantes, e incluso problemas a la hora de que nuestras lindezas crezcan.

También debemos cuidar la altura a la que ponemos estas bombillas. Normalmente desprender demasiados calor, y esto puede hacer que se quemen las hojas más altas de nuestras plantas. Para la potencia de las lámparas que hemos recomendado, la distancia entre la punta de la marihuana y la bombilla no debe ser inferior al medio metro. Si observamos que las puntas de las hojas comienzan a oscurecerse o estas empiezan a doblarse hacia arriba, si no nos hemos pasado con los fertilizantes, es una buena indicación de que las lámparas están demasiado cerca. En los armarios de cultivo se suele instalar un sistema de ventilación y de extracción, y se suelen conectar las lámparas a los tubos que conforman esta estructura para que desalojen el calor que producen las bombillas.

Los tiempos los ciclos de luz – oscuridad suelen variar para cada cultivador. En la fase de crecimiento, parece estar comprobado que una continua provisión de luz para las plantas de 24 horas suele hacer que al final la producción aumente. Si no se pueden mantener las lámparas las 24 horas del día encendidas, el mínimo de horas no debe bajar nunca de 18 horas de luz como mínimo. Cuando las plantas alcancen el tamaño que queríamos, cambiamos el ciclo de luz – oscuridad hasta igualarlo, con tan sólo 12 horas de luz al día. Eso provocará que nuestra plantas entren en la fase de floración y comiencen la producción de resina.

Clima controlado

Las plantas necesitan un adecuado rango de temperaturas para poder crecer sin problemas. La temperatura ideal para la marihuana es de unos 25º C. Elegiremos una habitación que tenga una temperatura constante durante todo el año, y no sea un cuarto que tengamos que visitar a menudo para hacer otras tareas. En el inicio debemos cuidar especialmente el rango de temperaturas que debe soportar la planta, pues es en este estadio cuando son más débiles. Los límites fuera de los cuales el cannabis detiene su crecimiento son menos de 10ºC y más de 40º C.

El aire es también muy importante. Por medio del viento se pueden colar en nuestro cultivo hongos que seguro no serán bienvenidos por nuestras plantas, pudiendo ocasionar enfermedades que pueden llegar a arruinar en el peor de los casos nuestra cosecha. Una renovación contínua de aire limpio ayudará a evitar que las plantas se pongan malitas. Además, estan desarrollan un mayor tronco y ramas que les permitirá aguantar mejor el peso de los cogollos y las hará más resistentes si se ven frecuentemente movidas y balanceadas por una conínua brisa. Podemos poner ventiladores en nuestro cuarto para simular este efecto que tiene el viento en las plantas.

Un posible problema de discrección si vivimos en una comunidad de vecinos o tenemos frecuentes visitas es el olor que desprenden las plantas de marihuana. En el mercado podemos encontrar diferentes modelos de filtros con carbono activo que logran amortiguar eficazmente el olos que impregna el aire que expulsemos del cuarto de cultivo mediante el sistema de extracción que hayamos instalado. Estos filtros los podemos utilizar en varios cultivos, antes de tener que comprar nuevos recambios para segurar su correcto funcionamiento.

El CO2 es absolutamente necesario para las plantas. Pueden morir fácilmente en interior si no reciben un aporte suficiente. Con un adecuado sistema de ventilación y renovación del aire podemos estar tranquilos en este aspecto. Biuen es cierto que forzando a que las plantas reciban un mayor aporte de CO2 podemos aumentar la producción. Para esto existen varios trucos de los que hablaremos en futuros artículos.

La humedad también puede resultar un problema, sobre todo en fases tempranas de germinación y crecimiento. Un exceso de humedad puede hacer que los hongos proliferen en el medio de cultivo, y nos encontremos con el metido mal del vivero que provoca que las raíces se pudran o que las semilla no germinen.

Para saber más sobre la eleccion del sitio, podéis ver el artículo sobre los cuartos de cultivo.

Más consejos

Lo primero que debemos saber es que nuestras plantas en interior no deben hacerse tan grandes como serían si las cultivásemos en exterior. La efectividad de las lamparas de interior no superan los 80 cm o el metro. Y cuando las plantas están el floración, la vegetación puede ser tan densa que la luz no llegue correctamente a la parte inferior de las plantas, evitando que estan desarrollen todo su potencial, con lo que estaríamos desperdiciando tiempo y dinero en abonos y cuidados. El tamaño máximo de las plantas podemos aconsejar que no supere el metro y medio.

Las plagas en interior son letales. Si alguno de los bichitos que pueden arruinar nuestra cosecha consiguen colonizar nuestras plantas, se reproducirán a sus anchas. No encontrarán en nuestro cultivo los depredadores naturales que los mantienen a raya como ocurre en exterior. Por eso, la contínua observación, hábito que siempre recomendamos, es crucial. Al más mínimo indicio de algún posible visitante inesperado, debemos aplicar las medida oportunas en cada caso y utilizar los insecticidas biológicos adecuados. Mientras tanto, no nos olvidaremos de la prevención con la ayuda de otros productos destinados para el caso. En el mercado podemos encontrar una amplia variedad de productos que podemos usar para cuidar nuestras plantas.

Para los principiantes, tener cuidado con el sexo de las plantas. Al principio puede ser confuso el distinguir machos y hembras, pero una vez hayamos visto algunos ejemplares, veremos que es una tarea muy sencilla de realizar. Cuanto antes separemos los machos de las hembras, mejor, si lo que queremos es obtener la máxima producción en una cosecha sin semilla.

 

Gran planta de marihuana en un cultivo de interior Mar de marihuana violeta

 

Drenaje del cultivo de marihuana

En el crecimiento del cannabis, todo es importante. Pero en el caso de cultivo en maceta el drenaje de la tierra es esencial, y muy sencillo (y barato) de controlar. Lo principal es tener cuidado de que no se acumule agua en la maceta para evitar ahogar las raíces y poner en peligro la vida de la planta, y para mantener lejos las plagas de hongos que atacan el sistema radicular de la misma.

Las macetas o contenedores que vayamos a utilizar en nuestro cultivo, deben tener siempre agujeros en el fondo que permitan que el agua sobrante fluya. Por experiencia, cuantos más agujeros mejor (sin mermar la resistencia del contenedor, no vaya a ser que se nos rompa). Un buen truco para realizar más agujeros en los contenedores de plástico es la de calentar al rojo vivo un palo de hierro o un clavo gordo e ir creando orificios derritiendo el plástico. No hagáis los agujeros excesivamente grandes. Debe pasar el agua, pero no debemos hacer que la tierra se vaya escapando poco a poco en cada riego. Usar arlita o piedras en la base de la maceta facilita el drenaje y evita que la tierra se escape por los agujeros, evita también que la tierra esté permanentemente empapada de agua que se pueda acumular en el plato, y mantiene un cierto grado de humedad que será absorbida por la planta cuando la tierra se esté secando. Por estas razones, el uso de material de este tipo en el fondo de la maceta es imprescindible.

Si usamos bandejas o platos para recoger el agua que se drena, es aconsejable que el agua no toque directamente el contenedor para evitar problemas de podredumbre de raíces. Podemos usar calzas o tacos de madera para levantar la maceta sobre el plato.

Si observamos que el agua se escapa demasiado rápido por los orificios de drenaje cuando regamos, podemos taponar estos agujeros con un poco de algodón o de papel de periódico. Conseguiremos que el drenaje se realize más lentamente. Eso sí, estaremos atentos por si obstruimos los agujeros y el agua se queda dentro del recipiente.

 

 

contenedores negros para cultivar cannabis

Expocannabis 2008

La 4º edición de Expocannabis, foro del cáñamo y tecnologías alternativas, se va a celebrar los días 31 de Octubre, 1 y 2 de Noviembre en Madrid, ¡y nosotros vamos a estar allí!

El evento se va a realizar en La Cubierta. Para llegar mirar aquí.

Para comprar entradas para asistir a Expocannabis, lo podéis hacer en ticketing-office.

No os perdáis las próximas semanas los artículos que sacaremos resumiendo nuestra experiencia en Expocannabis, las charlas con gente importante de este mundillo, y alguna que otra sorpresa más que ya iréis viendo.

A todos aquellos que vayan a Expocannabis, decirles que nos veremos allí. Y para los demás, sabed que podréis encontrar en este blog nuestra visión especial del evento ;P

 Os dejo la programación de actuaciones y conferencia de la feria Expocannabis (extraida de su pagina web):

PROGRAMA DE ACTUACIONES Y CONFERENCIAS

Viernes 31/10/08
11:30 a 12:30h
David Hurtado – agricultor de cáñamo tradicional y defensor del cáñamo como herramienta humanística ¨El cáñamo, un carbono humanitario¨

13:00 a 14:00h
Diego de las Casas Abogado – Abogado especialista en recursos administrativos ¨Legalidad, Clubs de consumidores¨

14:00 a 15:30h
Bujah Sound

15:30 a 17:00h
Cream In All Sound

17:00 a 18:00h
Pachamama Sound

18:00 a 19:30h
Kachafayah Sound Feat AMO-LAB (Amsterdam,Holanda).

19:30 a 21:00h 
KIKI Sound Feat Swan a.k.a Fyahbwoy

Sábado 1/11/08
12:00 a 13:00h
Eduardo Hidalgo.
Coordinador de la Delegación de Madrid de Energy Control. Autor de varios libros. “Psicoactividad y adulteración del cannabis en España. Reducción de los riesgos asociados al consumo de cannabis”.

13:30 a 14:30h
Ecologistas en acción ¨Cannabis y medio ambiente: un mundo sostenible¨ por Leticia Baselga

14:30 a 15:45h
Bujah Sound

15:45 a 17:00h 
Cream in all sound

17:00 a 19:00h 
Kaloncha Sound Feat: Newton-Lion Sitte presentando temas de su disco ¨Pido por mi gente¨-Bon Korleony con su disco ¨El Korleony¨

19:00 a 21:00h
One Love Hi Pawa (Roma nº1 Sound)

Domingo 2/11/08
11.30 a 12.30
Rubén García Ortega y Nicolás García Llorente – Asesores en fertilizantes especializados. ¨Estimuladores y fertilizantes orgánicos y minerales para el cannabis. Propiedades y desarrollo – por B.A.C.¨ 

12:30 a 13:30h 
Massimiliano Salami –  Autor del libro Cannabis Sativa, licenciado en Matemáticas y Técnico en gestión de empresas agropecuarias.
 ¨Lucha biológica en el cannabis cultivado, ventajas e inconvenientes¨

13:00 a 14:30h
Rikk Selektah

14:30 a 16:00h 
Smoka Sound
16:00 a 17:00h 
Luis Hidalgo – Colaborador en publicaciones cannábicas y asesor en cannalogía
¨2002-2008 Evolución de la cannabicultura en España:Cultivo y cannalogía¨

17:30 a 18:30h
 Mista T (Chalice Sound)

18:30 a 19:00h 
Entrega de premios EXPOCANNABIS 08

 

 

SUBSTRATOS

La calidad de los substratos o sustratos es de suma importancia en el desarrollo de nuestras plantas de marihuana. Un buen sustrato va a determinar el buen crecimiento de canabis, aportándole los nutrientes necesarios para que crezca sano y fuerte y proporcione una producción importante de resina. Una mezcla de substratos de diferentes características nos va a permitir regular puntos tan importantes como la humedad en la planta, el correcto drenaje del conjunto de tierra utilizado, y el aporte necesario de elementos de suma importantancia en el cultivo de marihuana. Esta vez vamos a hablar de sustratos de gran utilidad que podemos usar en nuestro cultivo.

Pumice: Esta clase de substrato es ni más ni menos que la piedra pómez. Se trata de una roca de origen volcánico, y dentro de ella guarda gases que son expulsados posteriormente y oxigenan las raices de nuestro cultivo. Aunque de constitución inerte, tiene la gran ventaja de absorber el 65% de su peso en agua, lo que nos ayudará si nuestro clima es muy cálido. Un dato importante es su PH, que es un poco alto para el cultivo de marihuana, y que se sitúa alrededor de un 7 o 7,5.

Perlita: Este tipo de substrato es ideal para los cultivos. Los que la hayáis manipulado, os habréis fijado que la perlita no pesa nada. Pues bien, es capaz de absorber 5 veces su peso en agua y tiene un 95% de porosidad para almacenar oxigeno. Su PH es de 7, pero esta clase de sustrato va muy bien para el cultivo porque oxigena las raices, acumula agua, y característica muy importante, le cuesta deshacerse, por lo que nuestras plantas nos lo van a agradecer enormemente.

Compost: Es la maravilla de los substratos. Todo cultivador ha visto alguna vez como su planta se hacía cada vez más grande en una maceta que se ha quedado pequeña, y como se ha visto debilitada la planta por falta de tierra sin ese color verde que caracteriza al cannabis, o bien no ha obtenido los resultados esperados. Pues bien, este compuesto a base de restos de cosechas, residuos de cocina, y sobre todo y lo más importante, excrementos de animales, es un fortificante substrato biológico que enriquece a nuestra planta con muchos de los minerales que necesita a lo largo de su vida.: nitrógeno, potasio, manganeso, hierro, etc.. Proporciona grandes resultados y minimiza problemas como el comentado anteriormente, al ofrecer un mayor rendimiento con una menor cantidad de tierra. Recomendado para cultivadores noveles, y de gran utilidad para los más experimentados y para los cultivos de guerrilla.

Humus de lombriz: Atención a todos los cultivadores. Recomendamos este substrato al principio del crecimiento de la planta por sus ácidos húmicos que facilitan que la tierra se regenere y de a la planta los nutrientes que necesita. Recientemente se han llevado a cabo estudios que han demostrado que las lombrizes de tierra son imprescindibles en la regeneración de terrenos, ya que procesan el humus vegetal y lo descomponen haciendo que las plantas lo absorban mejor. Recordad que es indispensable en su uso el poner una capa de este substrato en una capa superior en la tierra para que al hacer el riego penetre bien en toda la maceta.

Grava volcánica: Es un substrato muy poroso. Para interior y exterior os recomiendo que la mezcléis con tierra, pues es muy drenante y aun no acabaréis de regar la maceta y ya estará drenando. Por lo demás, su mejor característica es que al mezclarla con tierra almacena mucha agua y oxigena las raíces.

Arcilla expandida: Recomendada para cultivos de hidroponía. He de deciros que es un substrato caro pero muy bueno, pues deja pasar muy bien el agua y retiene mucho oxígeno, vital para las raíces, y no le hace falta ningun tipo de abono mezclado.

Arlita: Es realmente buena para airear los substratos. Juntándola con perlita, introducen en tu tierra una mezcla de humedad y aireación que mejorará tus plantas de marihuana. También se utiliza en el fondo de la maceta para absorber gran cantidad de agua y mejorar el drenaje.

 

arlita humus de lombriz

 

Cuartos de cultivo. Seleccionar la estancia.

Si lo nuestro es el cultivo de interior, lo primero que debemos hacer es elegir con cuidado el cuarto donde vamos a realizar nuestra plantación. Adecuar bien un cuarto de cultivo nos va a permitir llevar a cabo un cultivo de calidad, minimizando el gasto en dinero. Buenos materiales, un lugar perfectamente acondicionado para este objetivo y todo nuestro cuidado y perseverancia, nos facilitará la labor de obtener una marihuana super y de sacarle el máximo partido de cada variedad.

La diferencia principal de un cultivo de interior con uno de exterior, es la calidad de la marihuana. En interior podemos regular a nuestro antojo las condiciones bajo las que se desarrolla la planta, teniendo la posibilidad de aportar mayor cantidad de horas de luz al día que en uno de exterior, por ejemplo. En exterior, todo hay que decirlo, la producción total será mayor (mayor cantidad de marihuana), aunque normalmente no obtengamos el mismo índice de producción de THC.

Cuando estemos pensando en realizar un cultivo a cubierto, lo primero que debemos hacer es elegir bien el cuarto de cultivo. No deberá ser zona de paso frecuente. Mejor elegir una estancia donde sólo tengamos que entrar para cuidar nuestras plantas.

Hay que vaciar la estancia y quitar todos los trastos que en ella pudieran haber, realizando tareas de limpieza a menudo y procurando cuidar la higiene general del cuarto. Telas, sillas, muebles viejos, pueden ser una fuente de infección de hongos para nuestras plantas.

No cultivéis en cuartos con poca altura. Pensad siempre que la lámpara de cultivo debe colgar pequeño trozo del techo, y que las plantas estarán en macetas, las cuales tendrán una cierta altura. Imagináos lo que puede crecer después una planta en interior (hasta metro y medio pueden llegar con un periodo de crecimiento continuado),  y calculad de esta forma la altura mínima a la que tiene que tener el techo. Con unos dos metros tendremos suficiente para realizar un cultivo con garantías, teniendo la marihuana suficiente espacio como para crecer sin que la luz llegue a quemar las hojas.

El cuarto debe tener como mínimo una entrada de aire fresco. Las plantas necesitan que se renueve el aire frecuentemente. Una vía de circulación de aire y un ventilador oscilante para que cree la corriente necesaria son suficientes para asegurarnos una buena salud para nuestras plantas. Cuidad siempre de no poner el ventilador demasiado cerca de las ramas más tiernas y de no dejarlo en una posición fija, porque podría resecar las hojas y resultar más perjudicial que beneficioso.

Para aprovechar al máximo la intensidad de los focos de cultivo, las paredes del cuarto deben ser lo más reflectantes posibles. Si la pintura del cuarto es vieja o de color, lo ideal sería que la pintásemos de blanco mate, o incluso que la forráramos de algún material muy reflectante, como puede ser el caso del Mylar. Esto aumentará el rendimiento de una luz que a priori pudiera parecer insufuciente por tener poco vataje. Podemos en este caso ahorrarnos el dinero de una bombilla más cara por ser de más vatios, y lograremos también un mejor y más homogéneo reparto  de la luz para todo nuestro cultivo.

Para los más cómodos, o para los más prácticos, existen en el mercado multitud de modelos de armarios de cultivo con estructuras metálicas y plásticas, y que ya vienen preparados con múltiples agujeros de entrada y salida, y con las paredes interiores recubiertas de Mylar. Muchos están pensados para un rápido montaje y desmontaje, lo que a más de uno le vendrá muy bien si puede verse comprometido en algún momento. Mi consejo es que a la hora de adquirir un armario de este tipo no optéis por los más baratos o por llamativas ofertas de packs completos que incluyan luces, etc, sin haberos informado bien sobre la calidad de los mismo. Hay ocasiones en que los packs que se ofertan vienen con luces de poca potencia, insuficiente para lograr un cultivo en condiciones. Comparad siempre precios y características de los componentes, y preguntad a cultivadores más experimentados para que os den sus impresiones.

 

megacultivo de marihuana en invernadero armario de cultivo de HomeBox

 

 

Plagas. Insectos chupadores.

Las hojas de nuestra maría tienen unas marcas en hojas. ¿Qué puede estar pasando? Lo normal es que estas marcas hayan sido producidas por insectos chupadores, que se alimentan de la salvia de la planta de marihuana. Las marcas que dejan suelen ser circulares, y no llegan a atravesar la hoja. Es en este momento es cuando deben ser combatidos antes de que se conviertan en una verdadera plaga. Como siempre, recomendamos desde el inicio del cultivo una buena prevención, porque con ella vamos a evitar muchos dolores de cabeza. Insectos, hongos, moho, orugas… Diversas plagas que pueden arruinar nuestra cosecha si no ponemos los medios necesarios para su control  y erradicación.

En este caso vamos a hablar de los insectos chupadores. Dentro de esta categoría, se encuentran gran variedad de especies. Cada una de ellas llega de forma diferente a nuestras plantas de marihuana. Entre las especies más comunes que afectan al cannabis, podemos encontrarnos a los omnipresentes trips y a la mosca blanca, ambos con alas, y a los prolíficos pulgones, que pueden llegar a nuestra cosecha gracias al viento, o en ocasiones a la ayuda de otro tipo de insectos como son las hormigas. Para estas últimas, que forman sociedades completas y colonias numerosas donde cada individuo tiene su cometido, los pulgones son como para nosotros el ganado. Ellas mismas se encargan a veces de transportarlos hasta nuestras plantas, para después recoger y almacenar la oscura melaza que excretan los pulgones. Ojo, que esto no significa que tengamos que cargarnos a las hormigas que pululan por nuestro jardin. Estas realizan una asombrosa labor de recogida de restos orgánicos que mantendrán nuestro jardín limpio y sano. Sólo debemos pasar a la acción con plaguicidas ecológicos si observamos la presencia de pulgones. El jabón potásico es una buena opción. Mientras tanto, usaremos métodos de prevención.

Las moscas blancas son comunes en zonas de cultivo y en climas cálidos. No son excesivamente perjudiciales, y nuestras plantas podrán crecer sin demasiados daños hasta el final. Podemos combatirlas con bandas de pegamento de color amarillo, de venta en cualquier tienda especializada, con agua con jabón y con jabón potásico. El agua siempre bien fría cuando combatamos a todo este tipo de insectos. La odian.

Los trips prefieren las hojas más débiles de la planta, y a veces los cogollos. En los peores casos vuelven marrones a las hojas y llenas de puntitos. Un buen remedio es el jabón potásico o la rotenona. Esta última es un extracto de raíces de plantas tropicales. Tened cuidado, porque a pesar de ser ecológico, es fuerte hasta para nosotros. Aplicad siempre los insecticidas con protección de guantes y máscara a poder ser. Como los demás, también prefieren los climas cálidos.

Mención especial merece la temida araña roja. Pertenece al grupo de los ácaros, y son tan pequeñas que a menos que seamos cultivadores experimentados, pueden pasar fácilmente desapercibidas a nuestro control si no usamos una buena lupa o un pequeño microscopio. Para detectar rápidamente su presencia, si veis un pequeño punto rojo sobre la hoja en su parte inferior, suavemente apretadlo arrastrando con los dedos. Si deja una pequeña marca roja (sangre), ¡ya podéis pasar rápidamente a la acción! Tened en cuenta que esta especie prefiere los ambientes secos y cálidos. Dejan pequeñas marcas a modo de puntitos de color verde claro o amarillo. Si tenéis estas marcas en las hojas, dadle la vuelta a las misma y buscad los pequeños huevos de color claro. Si la situación es grave podremos observar pequeñas pero tupidas telarañas a lo largo de ramas y tallo. Si pulverizáis agua sobre la planta, podreis observar mejor estas telas de araña. El jabón potásico y la piretrina son buenos combatiendo estas peligrosas plagas.

Para descubir la presencia de estos insectos, y para controlar la plaga una vez esta se ha instaurado entre nuestros ejemplares, lo más importante es la contínua observación. Recordad que este tipo de insectos atacan primero a las plantas más débiles. Pero también se ven asaltadas en primer lugar aquellas que estén sobrefertilizadas y contengan un exceso de nitrógeno. Algunos seguro que os pasáis largos ratos mirando vuestras hermosas plantitas que parecen tener un aspecto  saludable. Bien. Os diré que mirándolas a una distancia mayor que un metro no vais a ser conscientes del verdadero estado de las mismas. Acercáos más. Observad bien de cerca las hojas. ¿Tienen marcas de algún tipo? Y ahora dadles la vuelta y mirad la parte inferior… ¿Observáis bolitas (huevos) redondas, de color amarillo, verdoso o marrón? ¿Y algún bichito? ¿Cuando os acercáis parecen salir volando decenas de puntitos blancos tan pequeños que casi ni se ven? ¡Premio! ¡Vuestras plantas están formando parte del banquete de estos bichos!

Proceden a quitad todos los huevos que podáis, siempre con sumo cuidado. No dañéis las hojas. Es muy aconsejable lavar las hojas con un par de esponjas húmedas, por la parte superior e inferior. Haced una especie de sandwich, con la hoja entre las dos esponjas, y apretando suavemente desde la base de la hoja hasta las puntas, aseguraos de recoger los posibles huevos e insectos que estén chupando la vida de vuestra mariguana. De esta forma estáis también retirando el polvo de las hojas, facilitando que la planta respire por el envés de las mismas. Además, usad un plaguicida adecuado según el tipo de insecto que tengáis. Preguntad en vuestro grow shop o a algún amigo más experimentado. Y usad siempre productos ecologicos, adecuados para unas plantas que después se van a consumir. Seguid las recomendaciones del fabricante, y evitad usar estos productos en las últimas dos semanas de la floración.

Para prevenir, una excelente opción es plantar al lado de nuestra marihuana especies como el cilantro, el anís, el ajo, cebollino, capuchinas y petunias. Son unos excelentes repelentes de este tipo de insectos, y nos ayudarán a prevenir estar posibles plagas. Y mucho cuidado en interior, ya que si se instala una horda de estos bichos, no tendremos a sus depredadores naturales como las mariquitas y los crisópodos para ayudarnos a combatirlos.

 

 araña roja, mosca blanca, ácaros, huevos en hoja de marihuana  hoja con marcas de trips y araña roja

 

Cuando el momento de la cosecha no depende de la planta…

El momento adecuado de la cosecha, es siempre tema de polémica entre los cultivadores de marihuana. Realmente no hay un día específico para cosechar la planta entera, ya que lo normal es que los cogollos de la parte superior alcancen su punto álgido antes que los de las ramas inferiores. Lo habitual es cortar la planta entera, pero también se puede hacer una selección más específica cosechando primero los cogollos que maduren antes, y dejando algunos días más para que los más retrasados terminen su floración. Pero no siempre es la planta la que dicta el momento de su recogida…

En exterior hay veces que el momento no depende de cuando la planta está lista, si no del peligro que supone que se contagie con hongos, que la roben los amigos de lo ajeno (esos ladronzuelos que se aprovechan del esfuerzo de otro), o que la descubra la policía y comprometa al cultivador si se encuentra en un país con leyes restrictivas sobre el cultivo de cannabis. Otro peligro importante es la meteorología de la zona en la época de recolección. Una primera helada en climas fríos, aunque suave, puede afectar negativamente al desarrollo de la planta. En el caso de heladas fuertes, nuestra plantación puede irse directamente al carajo. En este caso lo que obtendremos será una buena cosecha de espinacas o acelgas codidas, porque es el sabor que van a tener esas plantas.

Continuando con este tema, indicar que en los climas húmedos hemos de tener mucho cuidado con los hongos y el moho. Estas enfermedades, que pueden arruinar rápidamente nuestra cosecha, deben hacernos previsores y grandes observadores de nuestro cultivo. Al más mínimo indicio de moho en la planta, hay que cosechar inmediatamente. Las partes afectadas debemos tirarlas directamente a la basura. Fumar hierba que esté afectada por el moho gris puede ser muy perjudicial para nuestra salud. Acordaros de los capítulos del Dr. House, y todas esas enfermedades tan raras… (y de la Dr. Cuddy y de Cameron) 😉

Si vuestro cultivo es un cultivo de guerrilla, y está cerca (¡¡e incluso dentro!!) de los campos de los agricultores, tened controlada la temporada de recolección, y adelantaros en la recogida de vuestras plantas. Tened cuidado también con las temporadas de caza si habéis plantado en la montaña o en lugares cercanos a cotos de caza. Además del peligro que supone que avisen a la policía en los países donde está prohibido el cultivo de marihuana, o que nos roben o se carguen las plantas, ¡¡seguro que no queréis volver con las manos vacías y el culo lleno de perdigones!!

 

hermoso cogollo de cannabis con mucha resina bonita punta de una planta de marihuana con un poderoso cogollo repleto de THC

 

Viento. Como evitar que las ramas con cogollos se partan.

En exterior, el viento fuerte es uno de los principales enemigos de las plantas. Cuando las plantas están cargadas de cogollos, las ramas se encuentran con un peso varias veces superior al que tendrían sólo con hojas y pueden romperse fácilmente con un fuerte viento. Además de este riesgo, un viento continuado seca las hojas y hace que necesiten mayores cantidades de agua para contrarrestar este efecto.

En el sur de España se da un fenómeno especial llamado calima, que consiste en arenisca procedente de las zonas más áridas mezclada con viento salino del mediterráneo. Este tipo de viento es especialmente dañino para las plantas. Provoca que se resequen las hojas y que el cannabis sufra estrés hídrico, mermando su desarrollo y su futura produccion de THC. En el caso de cultivar marihuana en zonas donde se presente este tipo de vientos, debemos proteger nuestro cultivo con cortavientos. Una pared, un muro, un seto, una estructura de madera… cualquier barrera rígida puede servir para proteger las plantas de los vientos intensos. Y si este está cargado de arena y partículas, es muy recomendable lavar las hojas con agua después de días de viento fuerte o racheado.

Ante este tipo de inclemencia climatológica, las plantas tienen sus propios mecanismos de defensa. Uno de ellos es el de trasladar una mayor cantidad de humedad de las raíces a las hojas. Este mecanismo defensivo les permite regular su temperatura y su química interna. Esta es la razón por la que unas plantas expuestas a vientos frecuentes y a pleno sol necesiten mucha más agua que si estuviesen en un entorno protegido, o cultivadas en interior.

Otro mecanismo de defensa para aguantar los embates del viento es el de producir mayor cantidad de celulosa en el tallo, y obtener un tronco mucho más ancho y robusto. Esto se debe a que el movimiento oscilante del tallo respeto a la base hace que la planta genere mucha más glucosa, cuyo exceso termina siendo transformado en celulosa, uno de los material de los que está compuesto el tallo.

Para lograr que la planta sea más resistente ante estos contratiempos, debemos acostumbrar a nuestros ejemplares desde pequeños a que sufran el efecto del viento. Siempre con sentido común, debemos ir quitando poco a poco las protecciones que frente al viento podamos haber instalado en nuestro jardín. Durante el crecimiento vegetativo, mediante la acción del viento conseguiremos una planta con un tallo y unas ramas robustas, que aguantará mucho mejor el peso de los cogollos mientras llega el momento de la cosecha. Después, lo ideal sería que en la fase de floración, mientras se forman los cogollos, la planta no tuviera que gastar energías en la producción de almidones complejos y celulosa para reforzar su estructura. Podemos en este momento volver a proteger con cortavientos si tenemos esta posibilidad.

Hay que estar siempre informado de la situación del tiempo y de las predicciones meteorológicas para tener controlado nuestro vergel y evitarnos posibles disgustos. Si conocemos que se van a presentar días de fuerte viento, deberemos proteger nuestras plantas. El viento flojo y moderado es bueno cuando están creciendo, pero el viento fuerte siempre es dañino. Puede dejar el follaje de la planta plagado de hojas secas y rasgadas, que afectarán al crecimiento de la planta y a su producción (y que pueden ser la vía de entrada de posibles enfermedades y servir de atracción a plagas de insectos amantes de las plantas debilitadas).

Si las plantas están en una fase de floración avanzada y esperas vientos intensos en la zona, te aconsejo atar las ramas al tallo con cuerda fina, cuidando de que las cuerdas rocen lo menos posibles los cogollos. Esta también es una buena opción si crees que va a llover con intensidad, ya que los cogollos tienden a absorber mucha humedad y prococan de esta forma que aumente drásticamente su peso. Si temes de que el tallo se pueda partir por el peso de tu planta o por la fuerza del viento, puedes intentar atarlo con cuerda o alambre fino a algún soporte. La mejor opción es copiar la técnica de sujección de las antenas de televisión de los edificios, o de las tiendas de campaña. Tres cuerdas por ejemplo, en forma de triángulo, que vayan bien tensadas desde la parte media o superior del tallo al suelo, serán un perfecto refuerzo que evitarán que el tallo se rompa o que la planta sea tumbada de raíz por los embates del viento.

Lo único bueno del viento fuerte: ¡Los bichos lo odian! Si tienes una plaga, el viento fuerte y la lluvia con bajas temperaturas pueden convertirse en tu aliado y ofrecer incluso mejores resultados que un buen insecticida.

 

 

 

Prevención

La prevención es la mejor opción siempre. Como dice un conocido refrán, "más vale prevenir que curar". Y nunca mejor dicho cuando estamos hablando de nuestras plantas. Antes de tener que combatir una plaga (si es que podemos), mucho mejor evitar el haber llegado a ese punto. Limpieza estricta, observación continua y la utilización de preventivos es lo mínimo que podemos hacer por nuestra marihuana.

Nosotros mismos junto con las herramientas que usamos diariamente podemos ser los portadores de bichos y enfermedades. Tenemos que adquirir los buenos hábitos de los médicos de lavarnos las manos y los utensilios antes y después de manipular nuestra plantación. Recordad que la forma mediante la cual se transmiten las enfermedades en las plantas es la misma que para los seres humanos. Si nos tocamos una herida con algo sucio, lo más fácil que puede pasar es que se infecte. En el caso de las plantas ocurre lo mismo. Si usamos las herramientas sin lavar, podemos transmitir enfermedades de unas plantas a otras.

Lo mejor para las herramientas es desinfectarlas siempre antes y después de usarlas con alcohol. El alcohol pica, ¿verdad? Eso quiere decir que lo mata todo. O al menos eso decía mi abuela. También se puede usar agua y jabón. Es lo que usamos cuando nos lavamos las manos antes de comer… ¿verdad? O deberíamos 😉

Si visitamos algún jardín de otros o alguna zona del nuestro que esté infectada, debemos evitar el pasearnos por el resto. Los huevos o los propios insectos fácilmente pueden haberse adherido a nuestra ropa, y usarnos como medio de transporte para llegar a plantas sanas. Nos darían las gracias si pudiesen. Mejor no darles la oportunidad. Un cambio de ropa y una buena ducha, y ya podemos ir corriendo a ver a las reinas de nuestro cultivo.

Sobre reutilizar la tierra en el caso de plantar en macetas existen muchas teorías. Realmente, si la tierra se ‘solea‘ (se deja al sol extendida en el suelo o dentro de una bolsa negra de plástico durante semanas), todo bicho u hongo viviente se cocerá y dejara de ser un problema cuando hagamos uso de nuevo de esta tierra. Pero tened cuidado. Si la tierra tiene gran cantidad de sales o de abonos, puede resultar fatal a la hora de plantar nuevos ejemplares dado que su debilidad en los inicios puede hacer que no aguanten el nivel de nutrientes o estos no sean los adecuados. Y en ese caso, ya podemos despedirnos de nuestro nuevo cultivo. Lo más seguro es usar tierra nueva. Pero si eres un cultivador experimentado, limpias la tierra al final del anterior cosecha con agua de lluvia o productos específicos y la soleas posteriormente, puedes ahorrarte un buen dinero si vuelves a usar la misma tierra que usaste anteriormente. Si eres un cultivador novel, ves a lo seguro y compra un nuevo sustrato.

En el caso de plantar en exterior, el tema de usar tierra nueva no tiene sentido. Lo que sí se puede hacer, sin embargo, es airearlo y cubrirlo con mantillo, para dejarlo en barbecho todo el invierno. Según los entendidos esta práctica te proporciona incluso una mejor tierra que cuando plantaste por primera vez.

Una muy buena opción es poner otras plantas junto con las de cannabis. El extracto de ortiga es fenomenal para mantener a los hongos a raya. Prueba a poner alguna ortiga en tu jardín. Los ajos son un tremendo repelente de insectos que evitarán que se acerquen a tus plantitas. Puedes plantar varios dientes de ajo a 1 centímetro de profundidad alrededor de tu chicas. Si trasplantas, llevalos junto con la marihuana al nuevo emplazamiento.

Por último, tened en cuenta que las enfermedades y los insectos atacan primero a las plantas débiles. Las fuertes crecen y se regeneran más rápido de lo que sus enemigos pueden afectarle. Además todas las plantas tienen sus propios mecanismos para combatir sus plagas, por lo que plantas fuertes y sanas indican su gran resistencia y su buen sistema inmunitario. Puede ocurrir que las plantas más débiles sean atacadas por plagas, y estas se hagan peligrosamente grandes. En ese caso las plantas sanas pueden verse comprometidas y no sean capaces de combatirlas. En esta situación, lo mejor es ‘prescindir’ de las débiles antes de que ocurra alguna catástrofe. Sí, prescindir. Cortarlas, aunque de pena. Como dice el título, Prevención. Muy importante.

 

hojas con el reverso lleno de huevos marihuana con telas de araña roja