A veces es posible encontrar numerosos problemas para cultivar marihuana [1] y carencias a la vez en [2] nuestras plantas de marihuana. Muchas de las carencias se deben a un PH inadecuado o a un exceso de sales en la tierra. Si este tipo de cosas suceden las raíces no pueden absorber los nutrientes debidamente aunque estén en la tierra. Para solucionar estos problemas lo que debemos hacer es lavar la tierra regándola con una cantidad de agua [3]considerable, (alrededor de dos litros de agua por cada kilo de tierra) la cual debemos dejar que escurra por los orificios del drenaje. De esta forma el agua arrastrará disueltas las sales presentes en la tierra. Es muy importante el uso de abonos con NPK (nitrógeno, fósforo, potasio) durante toda la vida de nuestra planta de marihuana [4], ya que necesita de mucho alimento para crecer con rapidez. Si estamos cultivando en macetas es necesario utilizar fertilizante líquido una vez a la semana pero debemos evitar que se acumulen los restos del fertilizante lavando periódicamente la tierra, por lo menos cada dos semanas. Con estas acciones conseguiremos minimizar los problemas al cultivar marihuana [5].
El PH es una graduación que va de cero (lo cual es la máxima acidez) hasta catorce (que indica la máxima alcalinidad), siendo siete el nivel de PH neutro. La planta de Cannabis crece muy bien en un PH de 5,8 a 6,5 en cultivo hidropónico [6] y de 6,3 a 6,8 en la tierra. Pero si este PH se eleva por encima de 7 o 7,2 comenzarán las deficiencias lo mismo pasa si el nivel de PH es demasiado bajo. Para medir esto podemos utilizar papel de tornasol, medidores de PH para acuario o un medidor digital. Es recomendable también medir el nivel de PH en el agua antes de regar, si este es muy bajo o alto lo compensaremos agregando un ácido o una base respectivamente.