[1]Con un abono orgánico abundante y una siembra en el suelo es poco probable que las plantas de cannabis [2] sufran carencias. No obstante, tanto si empiezan a aparecer síntomas raros como si quieres asegurarte un rendimiento óptimo de tu plantación de cannabis, puede optar por otros abonos reforzantes.
Los abonos de marihuana [3] no se esparcirán en la superficie solamente, se trata de incorporarlos alterreno y favorecer que los asimile. Es por eso que recordamos con cierta angustia esos trabajos duros de voltear la primera capa mediante una horquilla, zapa metálica o instrumento válido similar.
El llamado abonado de fondo [4] se realizará a finales de invierno o principios de primavera. Ocasionalmente, y si las sucesivas solicitudes lo requieren, se repetirá al final del verano. Consiste en esparcir una capa de unos 3 ó 5 centímetros de fertilizantes minerales y todo tipo de materia orgánica sobre el terreno, fundamentalmente compsot y estiércol. Luego debes resolver todo y descansar hasta la época de la siembra del cannabis. También conviene esparcir una capa muy fina antes de plantar.
El abonado de cobertera se añade en momentos claves, es decir, nitrogenamos en crecimiento los terrenos cuyas plantas de marihuana lo requieran, proporcionando un alimento necesario para la correcta floración o crecimiento en el caso de que las plantas lo soliciten. Los abonos fuertes como el guano o la gallinaza son excelentes entrecavados para este propósito.
Recordad que los nutrientes almacenados, en y por la tierra, se agotan, así que ayudemos a esta tierra a reponer todo cuanto nuestras plantas de cannabis necesitan. El abono orgánico [5] mejora y estabiliza la estructura del terreno, a la vez que regula la humedad y aumenta su valor nutritivo.
En comercio, las industrias químicas punteras intentan llevarse al gato de agua como vulgarmente se dice, así que desconfiad de productos que no muestren claramente sus analíticas y proporciones. Lo excrementos de animales, desperdicios, serrines, etc., contienen oligoelementos: los huesos, sangre en polvo, etc. Conviene que sean tratados previamente. Lo mismo con las algas marinas, emulsiones, etc.