[1]Una vez hemos comnseguido germinar las semillas de marihuana [2], en el cultivo de exterior debemos plantarlas en las macetas en las que van a crecer. La calidad de la genética de las semillas de marihuana [3] son las responsables del 90% de la cantidad de marihuana producida, de su potencia y de la vigorosidad y fortaleza de las plantas.
Dependiendo del sustrato utilizado(mezclas de tierra con perlita y vermiculita, lana de roca [4], etc) el abonado debe ser diferente. Antes de plantar nuestras semillas es recomendable abonar con muy poca cantidad (300 partes por millón), con los fertilizantes de crecimiento y de ayuda al enraizamiento, para que las semillas tengan desde el primer momento todos los nutrientes disponibles y la variación de ph se haya amortiguado.
Como hemos dicho, es aconsejable usar productos para fortalecer el sistema radicular de la planta durante las primeras semanas con el objetivo de que la marihuana desarrolle raices fuertes y muy ramificadas, para que su crecimiento sea más rápido y las plantas sean más grandes.
El primer momento para aplicar los abonos lo dicta la planta. Cuando aparecen las primeras hojas de verdad (no el par de hojas redonditas del principio) podemos empezar con un abonado muy suave (una cuarta parte del que diga el fabricante del fertilizante).
Un abonado intenso no es bueno en la primera etapa de crecimiento. Debemos dejar que las plantas jóvenes se desarrollen durante tres o cuatro semanas, y tengan 3 o 4 pares de ramas. Hay que tener cuidado con el exceso de fertilizantes en la tierra [5], porque es un error que se descubre tarde y es muy difícil de corregir. Al menor síntoma de hojas quemadas (marrones en los bordes) o en forma de garra (las puntas se curvan hacia abajo, y comenzarán a retorcerse), debemos hacer un lavado de la tierra con 3 o 4 litros de agua por litro de sustrato.
También debemos regular el ph de la mezcla de agua y abono para que ronde el 5.5 – 6.5, para que la planta pueda absorber todos los nutrientes que le estamos proporcionando, y no produzcamos el efecto contrario y bloqueemos la absorción por un ph inadecuado.