En Portland, Estados Unidos, se inauguró hace un par de años un bar en el cual el consumo de marihuana [2] con fines medicinales [3] estaba liberado. Allí funciona una especie de mercado al pormenor, en el cual las personas pueden vender, cambiar e consumir, libre y legalmente, el producto que las convoca.
La experiencia intentó emular los tradicionales cofee shops de Holanda. Tanto es así que en el llamado Cannabis Café los usuarios de marihuana pueden reunirse y consumirla sin riesgo de tener problemas con la policía. Existe un registro de la necesidad del uso de marihuana que los pone a salvo. A dos años de su inauguración distintas organizaciones que luchan por la despenalización de la marihuana evalúan que hoy existe una mayor tolerancia estatal, en parte por la política adoptada a partir de la gestión del presidente Barack Obama.
“Sin dudas el gobierno de Obama ayudó en nuestro trabajo. Hubo un cambio claro y absoluto de política y de interpretación de la ley”, manifestó Allen St. Pierre, director de la Organización Nacional por la Reforma de las Leyes de Marihuana, uno de los principales grupos pro legalización [4], que también gestiona el Cannabis Cafe.
En ese sentido aseguró que la inauguración del café fue un paso adelante muy importante: “Cinco años atrás algo así hubiera sido improbable. Hace diez años, imposible. Y hace veinte nadie lo hubiera siquiera imaginado”, explicó.
No dudo en llamar a estos negócios como “laboratorios de la democracia”. E instó a seguir a California, ya que es un “ejemplo que puede ser seguido por otros estados y hasta por el gobierno federal”.
El bar de Portland, el Cannabis Café, técnicamente es un club privado y abierto para cualquier residente del estado de Oregon que sea parte del grupo y tenga carné oficial de uso medicinal de marihuana. Hasta ahora son 21 mil personas las que están registradas.