[1]En relación a la cocina cannábica exiten dos condicionantes fundamentales que se deben tenerse en cuenta siempre que se trate de cocinar con marihuana [2], ellos son la temperatura y la cantidad (que no es lo mismo que la dosis de hierba empleada).
En cuanto a la temperatura, no es conveniente usar el cannabis a altas temperaturas, porque igual que se destruyen los ácidos grasos y las vitaminas de cualquier aceite al cocinarlo, algunos cannabinoides se alteran también por efecto del calor. Pero hasta cierto punto, calentar la marihuana o el hachís es necesario para que sus compuestos se activen y puedan quedar disueltos en la base grasa o alcohólica.
Por eso, al cocinar con cannabis [3], es mejor hacerlo durante más tiempo a menor temperatura, que tratar de hacerlo en poco tiempo a alta temperatura. Intenta no superar los 150°C y evita valerte del horno microondas.
La cantidad de comida que ingieras junto al cannabis marcará también una diferencia. Las dosis de hierba empleadas son siempre las mismas, o sea, son fijas por persona y se refieren al total, es el máximo que puedes tomar cada vez. Por lo tanto, cuanta más comida tomes, menos efecto surtirá la hierba.
Lo más aconsejable es comer un solo plato cannábico de las recetas que se te ofrezcan. No intentes hacer todo un menú cannábico (con entrante, plato principal y postre). Los postres con cannabis [4]suelen ser el tipo de receta más empleada, ya que se trata de poca cantidad de comida y que además se come de una sola vez (una galleta, un bombón, un pedazo de tarta). Puedes preparar una receta de postre y tomarla por sí sola, sin que esté al final de una comida, tomar recetas cannábicas con el estómago vacío y sin mezclar con demasiada comida es la mejor manera de vivir los efectos con la mayor intensidad.