[1]La verdad es que plantar marihuana no es nada difícil [2]. Sólo tenemos que elegir el tipo de semilla, y regarla, cada cierto tiempo. Los problemas que pueden aparecer, surgen unos meses después de cultivarla, cuando la planta empiece a mostrar algún tipo de dolencia. Aquí daremos algunas ideas generales; pues, debemos tener en cuenta que cada planta es diferente. Y, por supuesto, cada jardín es distinto a otro, es único. Si la planta posee un color amarillo o de color verde claro, muy uniforme; y, las hojas se mueren o se secan. O, también, si el crecimiento de nuestra planta es muy lento. Y, al mirarlas hojas, nos encontramos que están retorcidas, a nuestra planta le falta nitrógeno.
Pero, si las hojas de nuestras plantas están retorcidas. Las hojas poseen un color amarillo, o se ponen marrones; pero, los nervios de las hojas siguen verdes. Entonces, aparece tejidos muertos, o sea, posee necrosis de un característico color marrón óxido. Entonces, hay una deficiencia de magnesio [3].
Este tipo de deficiencias, o sea, de carencias, de faltas de microelementos [4], suele suceder por deficiencias de Ph poco adecuado, o por un exceso de sales en las tierras de nuestra planta. Cuando esto tiene lugar, las raíces no son capaces de absorber los importantes nutrientes. Para poder solucionarlo, hay que hacer lo siguiente: lavar la tierra, regándola con la suficiente cantidad de agua, y lo debemos dejar en una maceta, que tenga agujeros de drenaje. Por cada litro de tierra, se recomienda dos litros de agua. Después, regar la planta con una solución de tipo fertilizante. Los más recomendados son los abonos de tipo NPK. Hay que recordar que la planta de cannabis crece con mucha rapidez y vamos a tener que alimentarla bien, para que crezca sana.
Foto: fuente [5]