[1]Hasta el momento, hemos insistido en varios artículos acerca de la importancia del agua para el cultivo de marihuana [2]. Pues bien, al igual que tu planta necesita ser hidratada, no olvides en el momento de consumir, que tú también la necesitas. El consumo de marihuana, especialmente cuando se fuma, reseca la boca; por otro lado, al igual que el tabaco, puede dañar la dentadura. Por lo tanto, para combatir estos efectos, habrás de cuidar también tu consumo de agua y beber más.
Según cuentan los estudios, la sensación de sed puede confundirse con la de hambre, de ahí que cuando fumamos, nuestra sensación de sed pueda confundirse y comamos más sin darnos cuenta de que lo que necesitamos es agua. Además, a algunas personas les preocupa engordar debido a que el consumo de marihuana les provoca un hambre feroz. Siempre que bebas un poco de agua [3], en cualquier circunstancia, parte de tu apetito quedará saciado. Aparte de que el cuerpo necesita hidratarse y eliminar líquidos, esta es una de las razones por las que en todas las dietas se insiste a las personas para que beban dos litros de agua al día.
Otras consecuencias que puede provocar no beber agua son estreñimiento, fatiga o problemas de memoria y concentración. Si te sientes identificado con alguno de estos males y los atribuyes al consumo de marihuana, no te precipites: debes plantearte primero si acaso bebes el agua suficiente. Para que te hagas una idea, un leve descenso del 2% del agua corporal, puede provocar pérdidas de memoria importantes, hasta el punto de sentirnos confusos a la hora de resolver problemas de matemáticas de primaria.
Quizá no sea la marihuana la que te provoque esos escalofríos, ya que la carencia de agua genera desequilibrios en la temperatura corporal.
Por otro lado, si usas la marihuana con fines medicinales, por ejemplo, para combatir dolores de espalda y articulaciones, tienes que saber que el agua puede ser otra gran aliada en este objetivo: funcional en el 80% de los enfermos.
Aunque la marihuana, como muchas otras costumbres de nuestra vida cotidiana, genere cierta deshidratación, la solución es tan sencilla como beber un vaso de agua. Simplemente, basta con que controlemos racionalmente nuestro consumo de agua: es decir, que no esperemos necesariamente a sentir sed para beber si creemos que lo necesitamos.