[1]La hoja del cannabis se ha venido utilizando desde la antigüedad en continentes como el asiático y el africano con la finalidad de combatir determinadas dolencias que padecían las personas. Estudios científicos demuestran que el cannabis puede tener un importante potencial terapéutico [2] en el tratamiento de la diabetes y en los trastornos cardiovasculares.
En la disfunción del corazón, el cannabis atenúa la problemática cardiaca [3], el estrés oxidativo, la fibrosis y la inflamación entre otras enfermedades.
En relación al estrés, investigadores universitarios observaron en ratones de laboratorio como los efectos de un agonista sintético de los receptores CB1 actuaba sobre el estrés cuya exposición provoca daños en las células nerviosas del cerebro contribuyendo además al daño y muerte celular en las enfermedades neurológicas y neuropsiquiatritas relacionadas con esta enfermedad.
Con respecto a la ansiedad, estudios realizados en los estados unidos demostraban como se producía la inhibición de las enzimas que degradan la anandamida, reduciendo de esta manera la ansiedad como es el caso del trastorno obsesivo compulsivo.
Para el tratamiento del cáncer también hay cannabis [4], investigadores realizaron pruebas con ratones que padecían cáncer en donde se aplicó un compuesto de cannabinoides observándose que las células afectadas por el cáncer eliminaban a otras en la misma condición, produciéndose un proceso llamado antifatiga que tiene como objetivo aislar a las células sanas del resto.