- Cultiva.me | Cultiva tu marihuana!! - https://cultiva.me -

Marihuana y sinapsis

aerea cannabis [1]

La marihuana afecta al cerebro

Que la marihuana “hace algo en la cabeza” es una realidad indiscutible. La cuestión aquí es saber si es dañina o no, si ayuda en otras áreas, si es cierto que mata las neuronas o si eso es una patraña, un miedo interno, una leyenda urbana diseminada por nuestra población.

Está muy claro que ni detractores de esta práctica ni defensores de la misma ponen en duda esta realidad: Hay cierta relación entre la forma como operará el complejo mental del individuo y el consumo de marihuana. Esa propiedad psicoactiva es la que la hace especial y, en nuestros días, motivo de profunda polémica.

El verbo “afectar” no significa necesariamente dañar sino que vincula dos puntas de un proceso de relación. Veamos un ejemplo: “Las lluvias afectarán la zona norte del país”, puede que la zona norte esté necesitando agua, entonces vemos que la afección es, en este caso, positiva.

De hecho todo lo que hay, aunque no lo estemos consumiendo, afecta nuestra realidad, que es en sí un complejo mental.

Se habla de drogas endógenas (fabricadas en el propio cuerpo) y exógenas (sintetizadas fuera del organismo), es difícil “encontrar” algo que no repercuta en la conciencia si todo está, al parecer en la conciencia y es fruto de esa conciencia observadora. Más difícil se hace todavía determinar qué es una adicción y donde termina un hábito y empieza y una dependencia.

Muchos comportamientos, conscientes e inconscientes, se vuelven adictivos. Por ejemplo una costumbre como la de comprar y vender, pagar y cobrar, etc. se hace un hábito tan arraigado a nuestras formas de vida que, se habla de “cobrar sentimientos”, “pagar una deuda moral”, una sonrisa compradora, etc.”. La realidad es un entretejido donde conceptos y cosas se confunden en un total.

Por eso, es crucial “desintoxicar” la frase “La marihuana afecta al cerebro” del “veneno” inculcado ahí por las mentes prejuiciosas y planas, adictas a su propia ignorancia y reproductoras del ese método erróneo, falacia ampliamente utilizada en la jerga cotidiana que implica un “hace daño a las neuronas”, cuestión que jamás ha sido probada.

Pero la confusión tiene origen en el tratamiento defectuoso del lenguaje y baches significativos en la coherencia de la idea. Otro tema aparte es la comprensión de estas realidades como resultado de los desbordes inherentes al sistema. Es decir que uno puede entender que existan juicios tan pobres aunque no por ello dejan de ser imprudentes.

No hay cosa más fácil e irresponsable que tirar frases al aire inflamadas de un supuesto conocimiento de la cuestión; eso porque provocan una sensación falsa de seguridad que engaña a los que buscan información precisamente porque carecen de ella.

Pera satisfacer la inquietud de los que quieren saber y no actualizar sentencias de la “Santa Inquisición”, ni repetir “a tontas y a locas” lo que se dice sin fundamento alguno, dejé este camino en lo que sería una clase básica y sencilla de cómo el cuerpo absorbe el agente psicoactivo de la marihuana operando en el sistema nervioso central.

Ecos internos

Nuevamente la ciencia y sus descubrimientos reivindican la sabiduría de Platón, de su noción del Mundo de las Ideas donde había estado el alma conociendo la esencia de todas las cosas. Bien dijo el sabio griego que nunca aprendíamos sino que siempre recordábamos lo que ya teníamos dentro. Así, de esta misma manera, comprendemos que no podemos ser sensibles al cannabis sino tenemos un cannabinoide endógeno, elaborado por el propio cuerpo: la anandamida.

La “anandamida” es la sustancia responsable de los momentos placenteros y es un neurotransmisor cuya molécula es muy similar al cannabinoide de la marihuana. Cuando se libera esta sustancia en la sinapsis el entorno se vuelve amigable y los placeres se hacen más intensos. Vemos que la anandamida afecta también al cerebro y al comportamiento y, no estaríamos errados, si decimos que lo placentero y agradable crea cierta añoranza o ganas de volver a sentir esa experiencia linda.

La interacción en el seno de la caverna

Imaginemos la fibra nerviosa en el proceso de transmitir un impulso, un potencial de acción. Se creía que el axón tacaba los extremos nerviosos de la otra neurona pero no alcanza, se queda corto, hay un estrecho espacio “vacío” que interrumpe la continuidad del tejido neuronal. La distancia que lo separa es mínima pero en ese aparente vacío ocurre la liberación de la sustancias denominadas “neurotransmisores”. Es allí donde acontece una forma de campo magnético y señales químicas y biológicas: La sinapsis.

El diálogo del ser y el mundo acontece ahí, en el mismo lugar donde también se cita a la marihuana cuando se la incrementa en la intensa dieta del psiconauta, el que se abisma en el recorrido por los laberínticos mundo del yo profundo.

La marihuana contiene una sustancia llamada delta -9- tetrahidrocannabinol que es capaz de estimular un receptor de unos de estos mensajeros químicos llamado “anandamida”. Esta molécula opera y cumple funciones relacionadas a la memoria, percepción y comprensión de la realidad.

No es verdad que el cannabis destruya las neuronas sino que, el de origen vegetal, cambia la “configuración” de las herramientas psíquicas activando unas funciones más que otras. Debe seguirse investigando en este camino hacia la comprensión del pensamiento mismo.

La imagen se la debemos a Aerial Photography`s photostream [2]