[1]La marihuana necesita que le ayudemos a desarrollarse aportándole abono [2], pero debemos ser cuidadosos porque un exceso puede hacer que obtengamos el efecto contrario. Los fertilizantes para la etapa de crecimiento pueden quemar las hojas de la planta y dañar sus raíces si se utiliza en la altas concentraciones y con demasiada frecuencia.
La mayoría de los sustratos que podemos comprar tendrán bastantes nutrientes para que la marihuana crezca adecuadamente, y se pueden empezar a usar tras las primeras 3 semanas de crecimiento, por lo que no debemos añadir abonos al cannabis hasta el final de la tercera semana. Podemos, eso sí, usar durante las primeras 3 semanas abonos expecíficos para potenciar el desarrollo de las raíces.
Lo más importante a recordar es introducir el uso de los fertilizantes [3] progresivamente. Hay que comenzar con una solución bastante diluida del abono y aumentar gradualmente la dosis. Hay muy buenos fertilizantes para la marihuana a nuestra disposición en tiendas especializadas, dos de los cuales. Entre ellos se encuentra Rapid-Gro, que sido usado ampliamente en el cultivo de marihuana y está disponible en la mayor parte de los Estados Unidos. Eco-Grow es también especialmente bueno para la marijuana, ya que contiene un ingrediente que estabiliza el sustrato y evita que el suelo se torne ácido. Prácticamente todos los fertilizantes causan un cambio de pH en el suelo, ocasionando que este presente un pH más ácido que el original. Por esta razón es aconsejable regular el ph de la mezcla de abono y agua cuando regamos nuestras plantas de marijuana. [4]
Conforme pasa el tiempo la cantidad de sales producidas por la descomposición de los fertilizantes en el suelo hace rebaja el ph de la tierra, y finalmente la concentración de estas sales en el suelo impedirá la planta absorba los nutrientes necesarios y pueden hacer que el follaje comience a amarillear. Además, como la planta está en contínuo crecimiento, las raíces se hacen cada vez menos eficaces en la captación de alimento.
Para evitar la acumulación de estas sales en el suelo y asegurar que su planta es capaz de lograr que la marijuana absorba los alimentos que necesita para su correcto desarrollo, puedos alternar el abonado en tierra con el abono foliar [5] a partir del mes y medio de edad. Para ello debemos disolver el fertilizante en agua y rociar la mezcla directamente sobre las hojas. El follaje de la planta absorberá el fertilizante y lo tendrá disponible directamente. Hay que tener cuidado igualmente de no sobrefertilizar la marihuana al usar ambos métodos al mismo tiempo.
Recordad que hay que aumentar la cantidad de abono que le proporcionamos a la planta gradualmente. Para la marihuana es imprescindible usar abonos específicos o para plantas que después van a ser consumidas por el ser humano, como verduras y hortalizas, y nunca un abono genérico para plantas de interior. Durante los primeros tres meses podemos fertilizar las plantas cada varios días. A medida que la planta crece y se multiplica el follaje y la marihuana se prepara para la floración y producción de semillas, el consumo de fertilizantes de la planta para crecimiento se debe ir abandonando también. Nunca hay que fertilizar a la planta antes de que vayamos a cosechar (varios días antes), puesto que el fertilizante afectará negativamente al sabor de los porros.
[6]Un truco para el cultivo de exterior de marihuana: Los criadores suelen usar gusanos en mezclas de compost orgánico, ya que estos se reproducen y se ocupan de comer la materia orgánica y dejar en la tierra alimento orgánico listo para ser absorbidopor las plantas de marijuana. Después de que los gusanos hayan comido toda la materia orgánica en el compost, es conveniente que la tierra se procese y se quiten. Lo que ha quedado en el sustrato son restos orgánicos que no hubiesen podido ser ingeridos por la planta, y que los gusanos han descompuesto y preparado para que las plantas de marijuana puedan absorberlos y asimilarlos. Por supuesto que no es imprescindible usar este truco para cultivar marihuana, pero si el medio en el que plantamos el cannabis se caracteriza por tener trozos visibles de materia orgánica, el uso de gusanos permitirá descomponer parte de esta materia además de airear la tierra y ahuecarla para que las raíces puedan crecer con más facilidad y beneficiarse de la mayor cantidad de oxígeno en el sustrato.