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La cosecha IV: el Curado

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Cuando hemos mantenido la marihuana secándose entre cinco y siete días debemos pasar al curado para que la humedad que se mantiene en el interior del cogollo desaparezca y el cannabis se seque uniformemente y pueda ser almacenado sin que el moho se desarrolle. Con el curado la marijuana se secará completamente y la totalidad de THC pasará a su forma psicoactiva. Para curar la marihuana no se recomienda utilizar envases de plástico o metal pues pueden transmitir sabor a estos materiales. Lo ideal es ponerla a curar en frascos de cristal, mejor si son de cierre hermético (pues se mantendrá todo el sabor y aroma), y guardarla en un lugar fresco y seco. Sin embargo, si la cosecha es grande lo mejor es almacenarlas en cubos de plástico, por la comodidad a la hora de llenar el recipiente con los cogollos.

La manera de proceder es la siguiente: se corta la marihuana en trozos de unos 40 centímetros y se va introduciendo en los frascos de vidrio. Si son de cierre hermético lo mejor es guardarlos en un frigorífico (nunca en el congelador) ya que las bajas temperaturas favorecen la buena conservación. Si el cierre no es totalmente hermético los dejaremos en un lugar fresco, seco y oscuro. La humedad elevada de un frigorífico terminaría introduciéndose en el frasco, humedeciendo el cannabis seco y obligándonos a proceder de nuevo con el secado de marihuana.

Al cabo de unas cuatro horas de haber introducido la marijuana en el recipiente y en la ubicación escogidos, miraremos si el cogollo ha resudado observando si en las paredes del recipiente se han acumulado pequeñas gotitas de agua o doblando un tallito, si éste se dobla chasqueando o rompiéndose la humedad no es excesiva, pero si el tallo se dobla elásticamente la humedad es elevada y tendremos que sacar el cannabis del recipiente y secarlo todavía más metiéndolo en bolsas de papel y cerrando la parte superior. No debemos llenar las bolsas sino que dejaremos una parte de aire para que se produzca el secado. Daremos vueltas al contenido dos o tres veces al día, manteniendo la bolsa abierta un ratito con el fin de que la humedad salga. Cuando observemos que el cogollo de marihuana está seco (el tallo ha de quebrarse chascándose), la devolveremos al contenedor inicial.

Hay que tener en cuenta que mientras que el cannabis está en las bolsas de papel-cartón no tenemos que guardarlas en la nevera porque la humedad ambiental pasaría  a nuestros cogollos. Volveremos a introducirlas en el frigorífico (si es allí donde las teníamos) cuando consideremos que la mariguana se ha secado y la devolvamos al recipiente original, adecuado para estar en la nevera.

En este momento es cuando podemos añadir un toque cítrico al cannabis introduciendo la piel de una naranja o limón en el frasco.

Para terminar el curado tendremos que abrir los frascos unas veces al día, durante como máximo diez minutos, para que el aire encerrado vaya renovándose y reduciendo la humedad. Dependiendo del contenido en humedad que retenía el cogollo, el curado de marihuana puede llevarnos entre unos tres o cuatro días y medio mes.

Después del curado nos quedará disfrutar de nuestros porros exquisitos.