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La floración en las plantas de marihuana

cogollo de jackflash [1]Al final de su ciclo de crecimiento, las plantas de marihuana [2] comienzan el proceso de floración. El ciclo completo de una planta de cannabis (crecimiento y floración) puede ir del medio año hasta el año completo. Es posible obtener una doble cosecha si realizamos una plantación muy temprana, y la primera floración coincide con una duración adecuada del periodo de luz diario [3]. Para lograr esto debemos planificar cuidadosamente nuestro cultivo. Podemos realizar la plantación en febrero si nuestro clima lo permite, para tener una primera floración en Mayo en el hemisferio norte en exterior. Si se dejan las suficientes ramas en nuestras plantas de marihuana, podemos volver a ver que se invierten y vuelven a una fase de crecimiento pasado alrededor de un mes, para pasar tras un par más de meses a la fase de floración de nuevo.

La marihuana es una planta dioica. Esto quiere decir que produce machos y hembras. Los machos son los que producen el polen que después fecundará a las flores que desarrollan las hembras. Es importante estar atento para eliminar los machos en una fase temprana de crecimiento, si lo que buscamos es una cosecha sin semilla. También es posible que aparezcan plantas hermafroditas, es decir, que presentan flores hembra y flores macho en ramas distintas. Así que debemos siempre observar muy bien nuestra plantación cannábica aunque en un principio todo apunte a que nuestras plantas son hembras de cannabis, por si alguna de ellas presenta en realidad un carácter bisexual.

Las plantas de marihuana que no provienen de variedades autoflorecientes (cruces con variedades rudelaris [4]), se guían por la duración de los días y las noches para pasar del estado de crecimiento vegetativo al estado de floración. Durante este cambio la planta cambia su química interna, y pronto comienza a mostrar cambios en su patrón de crecimiento. La producción de cannabinoides [5] [5]se reduce mientras las hojas aparecen cada vez con menos terminaciones, y los tallos se alargan. Una vez generalizada la fase de floración, la producción de cannabinoides [6] [6]vuelve a acelerarse, y la planta concentra todas sus energías en producir flores femeninas (estamos hablando claro está de plantas hembra), que darán lugar a grandes cogollos si les aportamos los convenientes cuidados y un poco de mimo. En este periodo la absorción de fósforo aumenta considerablemente para ser utilizado en el desarrollo de las flores, y la de nitrógeno disminuye. La disminución de nitrógeno se debe a que la producción de clorofila se estanca. Por esta razón debemos cambiar el tipo de abono que añadimos al agua de riego en esta fase. Debemos pasar de un abono rico en nitrógeno para favorecer el crecimiento, a otro rico en fósforo y potasio para ayudar a la planta en la fase de floración.

El riego en esta etapa es muy importante. Tenemos que dar a la planta el agua que necesita para realizar los procesos químicos necesarios para la producción de resina. Esta resina estará compuesta por THC [7]y distintos cannabinoides. Dependiendo de las distintas cantidades de los diferentes cannabinoides [8]y del momento de la recolección, el efecto que producirá la planta de marihuana variará enormemente. A pesar de los distintos consejos de algunos cultivadores de racionar el riego en los días previos a la recogida para estresar la planta y conseguir más producción de resina, debemos ser cautos y proporcionarle toda el agua que necesita para no estancar la producción de flores y no reducir la cosecha.