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Abono foliar para nuestra planta de marijuana

planta de marihuana variedad super silver haze [1]La fertilización foliar consiste en la pulverización de las hojas de la planta de marijuana con una solución nutritiva parecida a la que se le aporta a la planta a través de la tierra. Las hojas de la planta absorben este abono con facilidad, y tiene de este modo a su disposición nutrientes que puede procesar de una manera rápida. Por esta razón es muy recomendable complementar el abono que proporcionamos a nuestras plantas de marijuana a través de las raíces dándole un aporte extra a través de las hojas.

Otra de las ventajas que encontramos en proporcionar abono foliar es la de minimizar el riesgo de que se alcancen niveles tóxicos de sales para nuestra planta en el medio de cultivo. Pero tenemos que tener en cuenta que esto no evitará un exceso de fertilizante si nos pasamos con las dosis o con la frecuencia en el abonado. Así que debemos aquí también ser cuidadosos y no sólo seguir las recomendaciones del fabricante del abono en lo que a mezcla de este con agua se refiere para abono foliar, o usar mezclas bastante más diluidas que para una abonado en tierra si el fabricante no lo indica.

Fertilizando a través de las hojas con una solución diluida de abono logra también que las hojas se deshagan de un posible exceso en la concentración de sales en su interior. Es lo mismo que ocurre cuando aconsejamos lavar la tierra sólo con agua baja en sólidos disueltos para retirar las sales que se acaban depositando en ella tras numerosos riegos con abono.

Para realizar una correcta fertilización foliar debemos usar un pulverizador fino. Lo llenaremos con la mezcla y rociaremos a las plantas de marijuana por encima, empapando convenientemente las hojas. Hay cultivadores que también pulverizan debajo de las hojas. Es bueno hacerlo, pero con moderación, ya que las hojas transpiran por unas aberturas minúsculas que tienen debajo de las hojas, y si mantenemos el envés de las mismas permanentemente húmedo podemos ahogar a la planta o conseguir que las hojas se vean afectadas por algún tipo de moho.

Este método de aplicación de abono se puede comenzar tras el primer mes de crecimiento de la planta. Debemos recordar que la concentración de la solución del abono en el agua suele ser menor que la que apliquemos en el abonado de la tierra. Preguntad en vuestro growshop o a vuestros amigos más experimentados para que os aconsejen la forma correcta de suministrar el abono a través de las hojas de la marijuana.

Si nuestras plantas muestran una carencia acusada de nitrógeno tornándose amarillas, podemos recuperarlas en un par de días si las abonamos de este modo. La velocidad con la que procesan los nutrientes que les aportamos a través de las hojas es mayor que la que experimentan al hacerlo a través de las raíces. Pero este tipo de abonado no sustituye de una forma radical al de toda la vida. Tenemos que seguir aportando los nutrientes necesarios a través de la tierra, entre otras cosas porque esta actúa como tampón y regula mejor los excesos en la concentración de abono y en la concentración de sales en el agua.

Otra cuestión a resaltar es que por medio de la fertilización foliar la tierra y su ph no se ven afectados, y podemos lograr que la planta genere un mejor sistema de aprovechamiento del abono tradicional que le proporcionamos a través del medio de cultivo. Razón de más para seguir abonando a nuestra marijuana con los dos y complementarios métodos.