Existe otra manera de conseguir una planta de mariguana sin que provenga directamente de la germinación de una semilla. Esta acción se conoce como clonación, y las nuevas plantas de marihuana se forman a partir de esquejes. Seguramente hayas visto a tu madre o tu abuela obtener así nuevos geranios, yedras, hortensias, etc. Simplemente cortando una ramita de la planta grande (planta madre) y plantándola. La rama plantada desarrollará una nueva planta de maría y con las mismas características genéticas que la planta madre. Esto es la clonación por esquejes.
Cultivar cannabis haciendo uso de la técnica de los esquejes tiene varias ventajas y algunas particularidades. Este método permite aprovecharnos de una planta que sabemos que posee una buena genética (se ve fuerte comparada con las demás, no le atacan los insectos, resiste las enfermedades, se desarrolla mejor, es hembra, ha dado un cannabis de alta calidad en una floración anterior, etc). Si el ambiente de cultivo de los esquejes es el mismo que donde creció la planta de marihuana “madre”, la nueva planta de maría se comportará de forma similar (si la planta de mariguana madre resistió plagas es muy probable que el esqueje también las resista).
Mediante esta técnica podemos obtener multitud de nuevas plantas a partir de una buena planta madre. Es una de las técnicas preferidas de los cultivadores experimentados, porque se aseguran unas plantas hijas con una buena genética, se ahorran costes en la compra de semillas, se asegura que las plantas tengan el mismo sexo que la madre (aunque siempre se pueden dar mutaciones), etc.
Los esquejes podemos obtenerlos cortando las puntas de las ramas en trozos que tengan al menos 3 nudos. Los nudos son los puntos donde crecen las ramas. Para plantar los esquejes usaremos un medio similar al que utilizaríamos para plantar las semillas, como son el jiffy o la lana de roca. Cortaremos las ramas del nudo inferior a ras de tallo (es en este punto donde se concentran las hormonas y donde comenzarán a crecer las nuevas raíces), y cortaremos una parte de las hojas que queden para evitar que la planta pierda mucha humedad por la transpiración que sucede en la superficie foliar.
Las plantas madres pueden proporcionar esquejes más de una vez. Sólamente hemos de dejar que se recupere del trauma que supone podarla para obtener esquejes, y dejar que las ramas vuelvan a crecer hasta que podamos tener nuevos esquejes con varios nudos cada uno.