Ya hemos hablado anteriormente de las variedas de marihuana, pero hemos decidido escribir otro artículo explicando las diferentes variedades de marihuana y sus principales características. El Cannabis tiene el nombre científico de Cannabis sativa [1], pero esta clasificación se subdivide en las variedades sativa [2], indica y rudelaris [3], y a su vez se mezclan en múltiples híbridos de estas diferentes variedades. Coloquialmente algunos nombres que se usan son cannabis, cáñamo, marihuana, ganjah , press, weed, mariguana, marijuana, maría, hierba, etc.
Las plantas de Cannabis indica (o los híbridos con mayor porcentaje de esta), se recomiendan para el cultivo en interior porque dan lugar a plantas de altura reducida, con muchas hojas y flores densas con gran cantidad de THC. Por otro lado, la marihuana sativa es muy apreciada para el cultivo en exterior, porque crece rápidamente y mucho. Florece unas semanas o meses antes que la indica. Y por último, la variedad Cannabis rudelaris [3] tiene como principales características poca altura, como la indica o menos, y tiene poco THC comparada con sus hermanas de las otras variedades, pero florece tan sólo unas semanas después de la evolución de la plántula.
Sobre su procedencia, la variedad sativa [2]viene de Asia, América y África. Son bastante potentes las variedades de Méjico, Jamaica, Tailandia y Colombia, aun siendo su cultivo en estos lugares un proceso que se puede mejorar en la mayoría de los casos ya que suelen ser cultivos extensivos y no intensivos. Por esta razón, las semillas que obtengamos de una maría de este tipo y plantada allí, con el cultivo y los cuidados adecuados ¡pueden proporcionarnos una planta bomba! Los efectos de las sativas son sensaciones energizantes y que potencian la capacidad creativa. Traducido a expresiones más coloquiales, en lugar de dejarte grogui y con sueño hacen que tu mente vuele.
La variedad indica, como su nombre nos “indica” y nunca mejor dicho, procede de Paquistán e India. Suele dar ese efecto de “embriaguez incapacitadora“. Vamos, efectos más anestésicos y narcóticos.
La variedad rudelaris [3] procede de Europa central. Esta variedad, que suele despreciarse por muchos cultivadores por no llegar al nivel de producción de THC de las sativas e indicas, tiene una característica que las hace muy especiales. Son totalmente “independientes” para comenzar el proceso de floración. Es decir, que no dependen del fotoperiodo (la relación entre horas de luz y de oscuridad para florecer). La selección natural las ha llevado a tener que diparar el proceso de floración antes de que llegue el invierno y las nevadas, y para ello dependen del tiempo desde que se plantan, y no de la luz. Esto hace que sean usadas para crear una variedad de híbridos autoflorecientes de marihuana [4] mezcladas con sativas e indicas para aumentar su producción y colocón. Las plantas que se consiguen son bastante pequeñas y con “poca pegada“, pero por otra parte permiten cultivar cannabis fuera de temporada y así evitar que se agoten las reservas de marihuana. Muy recomendadas para principiantes para tener más experiencia, puesto que suelen ser plantas muy duras (tienen que aguantar condiciones climatológicas difíciles), que no dependen del fotoperiodo y por lo tanto floreceran solas, y con un periodo de cultivo corto que hace que sean atacadas por menor cantidad de parásitos e insectos (que se suma a su resistencia natural a plagas y enfermedades).