El momento de la cosecha es el más esperado de todo el cultivo. En él la planta requiere de nuestro últimos mimos y cuidados, y es una etapa crítica en la que no podemos equivocarnos. Una abonado hasta el último momento o una pulverización cerca de la recogida pueden arruinarnos el sabor de nuestra marihuana.
Evitar Pulverizar hacia el final del cultivo
Debes abstenerte de pulverizar la planta dos semanas antes de cortarla. Los productos contra insectos, ácaros, etc, pueden hacer que los cogollos tengan después un sabor amargo y que produzcan un humo blanco intenso ‘poco recomendable’.Eso por no hablar de los posible efectos nocivos para la salud aunque se trate de productos ecológicos.
En casos en los que la pulverización sea inevitable, entonces toca lavar a fondo (pero con ciudado) las plantas. Échales agua en abundancia por las hojas y cogollos, y por aquellos lugares en los que hayas rociado el producto. No dejes que el chorro de agua tenga fuerza suficiente como para dañar la planta o arrastar la resina. Esta no se siduelve en el agua, pero si puede desprenderse de la planta. Agítala después con cuidado para intentar que se quede la menor cantidad de agua posible en los cogollos. ¡En este momento, son como esponjas!
Deja secar la planta después, y estate atento al moho. Ya sabéis que le gusta la humedad. Así que procurar realizar esta operación al amanecer, antes de que le de el sol directo a la planta para evitar quemarla con el agua.
Si la planta ya parece de brotitis (el moho), o crees que hay posibilidades de que lo contraiga, entonces lo mejor es no realizar este lavado, y como consecuencia minimizar al máximo la pulverización.
Aunque por experiencia, si tienes una plaga excesiva siempre es mejor intentar reducirla aunque se tenga que pulverizar antes de cosechar, si no quieres fumar más bichos que resina. Para ello puedes usar jabón potásico, que se descompone con la luz en potasio entre otras cosas (comida para los cogollos, vamos), y es de los productos más seguros para nosotros.
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