El secado de marihuana es un proceso importante que hace que el THC cambie de su forma hidratada a su forma más psicoactiva: la seca o THC neutro. Se debe realizar en oscuridad y a una velocidad adecuada ya que, por una parte, la luz ultravioleta degrada el THC cuando el cannabis ya se ha podado y, por la otra, la velocidad no debe ser demasiado rápida para que ciertos componentes de la planta de marijuana (como los pigmentos) se degraden y no queden retenidos. Si el tiempo de secado es demasiado corto, nuestro cannabis no tendrá ese buen sabor… el humo será áspero y además la combustión no será buena.
En tiempos de crisis, siempre intentamos aprovechar mejor los recursos que tenemos. Uno de los elementos que encarecen el cultivo de marihuana en interior es el uso de luz artificial para regular el fotoperiodo de las plantas de marihuana, y para proporcionarles la cantidad de luz suficiente para que realicen correctamente todos sus procesos durante los periodos de crecimiento y floración. Así que parece de lógica que aprovechemos al máximo la luz que tenemos, e incluso intentar (si tenemos que comprar nuevos focos) adquirir focos de menor potencia con el objetivo de maximizar sus resultados. Todo ello para intentar rebajar el consumo de luz, o como mínimo, sacar mejor provecho de la electricidad que consume nuestro cultivo.
Uno de los detalles que no siempre se cuidan es el del área de actuación Leer más »
Una vez hemos cortado la planta debemos preparla para el secado mediante una manicura marihuana. El proceso de manicura conviene hacerlo el mismo día en que cortamos la planta (cuando las hojas empiezan a secarse el proceso es más complicado), manipulando lo mínimo y cuidadosamente nuestra planta de marijuana para que no perdamos resina. Hay que tener en cuenta que al tocar la planta se rebientan los tricomas, esas pequeñas capsulitas donde se encuentra el THC, y que finalmente da lugar una sustancia pegajosa en nuestros dedos. Se recomienda realizar la manicura de la planta de cannabis con unos guantes de goma, siempre que sean ajustados y no sean muy gruesos. Leer más »
Ahora describiremos los pasos a seguir y algunos consejos a la hora de obtener unos esquejes de marihuana que aseguren una descendencia con las mejores características de la planta madre. Recordad que el esquejado es una excelente técnica para obtener plantas de marihuana hembras porque van a tener el mismo sexo que la planta madre (que por lo tanto deberá se una planta hembra de cannabis). El método para obtener esquejes es sencillo y efectivo, y el esquejado es el método más productivo de propagación para cultivo de interior y exterior. Leer más »
Seguimos con los vídeos del programa 21 días fumando porros, realizado por la periodista Samanta Villar. Este es el vídeo presentación del reportaje, donde Samanta nos cuenta qué es exactamente lo que va a hacer, además de pasarse 21 días fumando cannabis. Visitará a expertos cultivadores, gente que tuvo o tiene aún problemas por adicción relacionada con la marihuana, enfermos crónicos que encuentran en la marihuana un medicamento más efectivo que los legales para contrarrestar los síntomas de sus enfermedades, médicos, y mucho más Leer más »
En época de crecimiento del cannabis, debemos de ser muy cuidadosos con las plantas hembra y macho de marihuana si queremos obtener una cosecha sin semilla. Debemos evitar la polinización de las plantas hembra.Los machos florecen antes que las hembras y comienzan enseguida a producir el pólen que fecundará las flores femeninas con ayuda del viento y los insectos. Una vez fecundadas, las hembras ya están destinadas a producir menossustancias psicoactivas debido al esfuerzo extra que les supone producir semillas. Por eso es importante identificar pronto a las plantas macho y prescindir de ellas, siempre que se busque una buena cosecha de calidad y cantidad, y no la generación de semillas para futuros cultivos. Leer más »
Las semillas de “mariguana” más apropiadas para la germinación son las maduras, que son duras y de color marrón claro a oscuro, con puntos, motas o rayas. Éstas son las que presentan un mayor índice de germinación. Por el contrario, las semillas blandas, pálidas o verdes suelen ser inmaduras y se debería evitar su uso, para no malgastar recursos en ellas. Las semillas de marihuana deben conservarse en un lugar fresco, oscuro y seco. Los refrigeradores son aconsejados si son del tipo de enfriamiento por aire, y no se condensa la humedad en su interior. En estos se pueden guardar las semillas, en una bolsa de plástico y preferentemene al vacío.
Las semillas inmaduras germinan poco y, cuando lo hacen, producen normalmente plantas de marihuana enfermizas y poco resistentes. Con las semillas maduras frescas y secas de menos de un año, por el contrario, brotan rápidamente y dan lugar a plantas de maría sanas y robustas.
Las semillas que tienen más de un año, suelen tener menor capacidad para germinan, y el periodo hasta que brotan se alarga.
Existen prácticas que optan por no cortar la planta de marihuana entera en el momento de cosechar, si no que dejan ramas suficientes para que la planta sobreviva y pueda volver a crecer y a dar fruto. De esta forma podemos obtener dos cosechas de la misma planta de cannabis, que agradeceremos enormemente si la planta ha demostrado una buena genética.
Para lograr tener una plantación de este tipo, tendremos que montar invernaderoso realizar la primera cosecha en interior, normalmente de otoño a primavera. En pocos lugares se tiene un invierno tan cálido que permita que las plantas se desarrollen normalmente en exterior, y que no sufran estrés por las temperaturas. Además, tanto si realizamos lagerminación en otoño como si es en esta época cuando hacemos la primera cosecha, es muy probable que las plantas necesiten un aporte de luz extra para evitar que florezcan demasiado pronto, antes de alcanzar una altura que haga que todo el esfuerzo haya merecido la pena.
A la hora de cosechar, si queremos seguir este método, deberemos dejar las ramas más bajas y recoger como máximo el 75% de ramas y cogollos totales. Estas ramas y cogollos que recolectaremos serán las de la parte media y superior. Después podremos hacer que la planta vuelva a crecercambiando las condiciones de luz.
Hablando de las condiciones lumínicas, lo ideal es que las plantas reciban unas 18 horas de luz en total, sumadas las horas de sol (si se realiza el cultivo en exterior) junto con las de luz artificial. Nosotros aconsejamos bombillas de alta presión de sodio, por su alta capacidad en lúmenes y su más que probado rendimiento y resutados. Los periodos en los que tenemos que aplicar esta regla de horas de luz serán en los periodos de crecimiento de las plantas. Es decir, tras plantar y tras realizar la primera cosecha. Cuando queramos recolectar, suprimiremos el aporte de luz artificial, e incluso nos ayudaremos de algún tipo de material opaco para limitar las horas de luz a 12 en exterior (cartones o plásticos que podamos poner y retirar fácilmente nos ayudarán en esta tares).
Lo más llamativo de este método es que las partes bajas de la planta cogollan cobre los cogollos formados en la primera cosecha. Es impresionante el tamaño de los cogollos que pueden llegar a desarrollarse, ya que de los cogollos viejos crecen multitud de pequeñas ramitas que tirarán flor y se convertirán en nuevos cogollos que formarán en conjunto racimos de flores de marihuana prietas y frondosas y repletas de resina.
Las plantas de marihuana requieren CO2 para crecer y desarrollarse. El CO2 es un gas incoloro e inodoro que se encuentra en la atmósfera junto con otros gases como el oxígeno y el nitrógeno. En ocasiones, la falta de CO2 puede ser letal para nuestras plantas. Y por lo general, se consiguen acelerar las cosechas favoreciendo el crecimiento mediante la adición de CO2 a los cultivos. En este post os vamos a enseñar un sencillo truco para aumentar los niveles de CO2 en el cultivo de interior.
Las plantas de marihuana admiten mayores cantidades de CO2 que las que existen en el aire que respiramos. Según los cultivadores profesionales, el cannabis tolera y aprovecha niveles de 0,13% o 0,15% en el aire que las rodea. Y el la atmósfera la concentración es bastante menor, de un 0,03% y 0,04%. Dicho en partes por millón, unas 200 a 300 ppm, frente a las 1300 o 1500ppm de lo que en realidad admite la marijuana. Por lo tanto podemos aportar nosotros un extra de CO2 para lograr que las plantas crezcan más rápido. Hasta dos o tres veces más rápido, si todos los demás elementos como nutrientes y luz son administrados correctamente. Los cultivadores experimentados y los profesionales añaden CO2 a sus cultivos, llegando a obtener incluso mejores resultados que en exterior, y hasta seis cosechas al año.
Seremos precavidos con el cuidado del cannabis cuando aportemos CO2 adicional, porque las plantas desarrollarán más hojas y por lo tanto consumirán más agua y nutrientes de lo que lo hacen normalmente. Un aumento de la temperatura por encima de los 25ºC ayudará a las plantas a mantener un metabolismo alto. La temperatura aconsejada se situaría en torno a los 29ºC.
Una forma barata y sencilla de generar CO2 para una sala pequeña es la de usar bicarbonato y vinagre, que se pueden obtener fácilmente de un supermercado. El bicarbonato suele usarse para ayudar a digerir comidas pesadas. Lo que tenemos que hacer es preparar un recipiente donde pongamos el bicarbonato. Un pequeña bandeja puede servir. Después, llenamos una botella con vinagre, la tapamos con su correspondiente tapón, y le hacemos un agujero a este para que la botella gotee al colocarla boca abajo. Y esto es justo lo que debemos hacer, colocar la botella boca abajo encima del recipiente para que el vinagre vaya cayendo sobre el bicarbonato. El vinagre contiene ácido acético disuelto, que reacciona con el bicarbonato y desprende dióxido de carbono (CO2). Como resultado se obtiene una sal, que queda disuelta en agua que también se produce, y el CO2. Os dejo (no os asustéis), la reacción química que se produce con la nomenclatura correcta (usando bicarbonato de sodio):
NaHCO3 + HAc —> NaAc + CO2 + H2O
El inconveniente de este método es que no controlamos la cantidad de CO2 que producimos. No sería un método adecuado para realizar un cultivo profesional, pero conociendo que las plantas van a agradecer este aporte extra de CO2, mejor esto que nada. Lo que tenemos que evitar es producir demasiado gas, porque sería igualmente perjudicial para las plantas. Así que una buena técnica es alternar la generación de CO2con un periodo de ventilación del cuarto. De este modo nos aseguramos que la estancia no alcance niveles perjudiciales de CO2.
Os dejo un video para que veáis la reacción. ¡Pero recordad que hay que hacerla gotita a gotita! No me hagáis el bestia…
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